martes

La Muerte De Brandon Lee


Al igual que su padre Bruce Lee, la muerte de Brandon se vio envuelta por un misterio que no ha podido aclararse, mientras rodaba la película “El Cuervo”.

Nacido el 1 de febrero de 1965, Brandon Lee tenía tan solo nueve años cuando su padre, el mítico Bruce Lee, falleció en extrañas circunstancias durante el rodaje de su última película. La impronta traumática de este recuerdo quedaría grabada en la memoria de su hijo, arrastrándole por una adolescencia de amistades peligrosas que le inclinarían hacia lo peor de la marginalidad a través de la delincuencia y el consumo de drogas. Expulsado del colegio antes de obtener siguiera el graduado escolar, era evidente que el futuro profesional del jovencito Lee no se presentaba nada halagüeño.

Aprovechando las oportunidades que le abrió su apellido, Brandon ingresó en la academia de actores Emerson College de Boston. Después de aparecer en algunas películas que le permitieron abrirse camino en el mundo cinematográfico, Brandon recibe su gran oportunidad para alcanzar el estrellato de la fama cuando en 1992 le ofrecen el papel protagonista en la película “The Crow” (El Cuervo). Unos meses antes, Brandon había conocido a Eliza Hutton, con quien decide contraer matrimonio una vez que hubiera terminado el rodaje de la película. Nada hacía presagiar cual sería el fatídico destino del artista; sin embargo, un antiguo compañero de estudios de Brandon reconocería más adelante que, en cierta ocasión, su amigo le había confesado que había tenido la extraña premonición de que moriría de manera repentina haciendo una película, igual que su padre.

Inspirándose en el comic gótico publicado en 1981 por el artista James O’b arr, Alex Proyas comenzaría a rodar la versión cinematográfica de “El cuervo” a principio de 1993 en Wilmomgton (Carolina del Norte). Identificándose de manera muy especial con su personaje en la pantalla, Brandon Lee interpretaría el papel – en este caso, el último papel – de su vida: Eric Draven, un joven que se dedica a la música y que está a punto de contraer matrimonio con su novia Shelly, son asesinados la noche de Hallowen por un grupo de aves de rapiña. Heavies desalmados.



Clamando venganza desde el otro barrio, el protagonista retornará justo el mismo día del año siguiente, encarnando su alma en alas de un cuervo negro que no cejará en su empeño de liquidar cuentas con los macarras que habían segado su vida.
En las creencias de algunas culturas primitivas – más en contacto con la naturaleza si se quiere - , son más frecuentes las leyendas sobre pájaros que transportan las almas de los seres difuntos hasta las regiones del más allá. Según refieren ciertas fuentes ocultistas, en la antigua Persia se tenía la costumbre ritual de exponer los cadáveres de los muertos sobre una superficie para que fueran pasto de las aves. Para el escritor e iniciado en artes luciferianas, Jean Paul Bourre, el “grado del cuervo significa la muerte del más neófito y su resurrección a una vida nueva más fuerte, más rica en potencia, más compacta en su manifestación”.

No se sabe si fueron las duras condiciones del rodaje, en las que tuvo que adaptarse al horario de dormir de día para grabar las secuencias de noche y soportar las bajísimas temperaturas provocadas por las torrenciales lluvias artificiales; el hecho, cierto que, ya desde el primer día, comenzaron a sucederse aparatosos y extraños accidentes…

El primer día de rodaje, concretamente el uno de febrero, uno de los carpinteros del equipo técnico de decorados del plató sufrió un inesperado accidente al electrocutarse con varios cables del sistema de iluminación del plató. Esa misma noche, un camión aparcado detrás de los estudios se prendió fuego inexplicablemente. A partir de ese día, en el ambiente del equipo técnico flotaba la idea de que la película estaba maldita.
En las palabras de Robert L. Rosen, productor ejecutivo: “Las películas están dotadas de personalidad propia, y hay algunas que no desean ser terminadas. Yo incluiría “El Cuervo” dentro de esta última categoría”.

Y parece que sus reflexiones no iban mal encaminadas.
Los accidentes, de mayor o menos importancia se sucedieron durante cada sección del rodaje hasta el extremo de convertirse en habituales para el equipo técnico que trabajaba en la realización del film. Un día, un operario sufrió varias lecciones al resbalar con un destornillador. En otra ocasión, fue un escultor quien, disgustado con la marcha del rodaje, pierde los estribos y en un inexplicable arrebato de histeria destrozó la escultura principal del Cuervo y otros modelos del plató. Pocos días después, un publicista sufrió heridas graves durante un extraño accidente en coche. A mediados del mes de marzo, una espectacular tormenta destruyó por completo la decoración de los exteriores del estudio, lo que obligó a retrasar la finalización definitiva de la película.

Sin duda, todo el equipo de técnicos y actores tuvo que felicitarse cuando llegaron los últimos días de trabajo, impacientes porque terminara aquella nefasta cadena de infortunios que amenazaba cobrarse una nueva víctima en cada sesión. Así que, en la media noche del 30 al 31 de marzo, cuando Brandon Lee realizaba la última toma en la que caía al suelo después de que el villano Fumboy (interpretado por Michael Maesse), le disparara con una Magnum del calibre 44, no es de extrañar que todos los miembros del equipo aplaudieran entusiasmados ante la magnífica, y más que convincente, interpretación realizada por el joven actor.
Hasta que, después de mucho insistir, comprobaron que Brandon no se levantaba del suelo. Su cuerpo yacía desangrado sobre el plató: el certero disparo de una bala auténtica alojada en el arma en lugar de la habitual munición de fogueo, había perforado su abdomen.
Ingresado de urgencia en el Centro Médico de New Hanover, los doctores no pudieron hacer nada para salvar su vida, fallecía horas después.

Con casi veinte años de diferencia, padre e hijo habían culminado su meteórica carrera hacia el éxito alcanzando la gloria, y nunca mejor dicho.

¿Quién había colocado allí aquella bala? ¿Por qué no se supervisó adecuadamente el revólver antes de iniciar la toma del rodaje? ¿Se debió la muerte de Brandon Lee a una falta de negligencia por parte del equipo de efectos especiales o se estaba encubriendo un asesinato? Estas y otras interrogantes formaron parte del expediente de investigación abierto por la policía, que decomisó los rollos de película en los que se grabó la trágica escena.

De nuevo se volvió a pensar en las Triadas chinas como artífices del asesinato, que habrían acabado con la vida de Lee después de que este hubiera renunciado, supuestamente, a trabajar realizando películas de artes marciales para la industria cinematográfica china. Por su parte, la versión oficial ofrecida por los productores – lógicamente interesados en comercializar el film -, es que el hecho se debió a un trágico accidente.
Aunque resultaba difícil aceptar que el experimentado equipo de efectos especiales, el mismo que realizara las escenas de acción de la famosa serie “Miame Vice” (Corrupción en Miami), pudiera haber cometido un error de tamaño “calibre”…

Después de varios contratiempos, la productora pudo finalizar el film  realizando las últimas tomas del actor con ayuda de la informática.

La película, de la que las malas lenguas dicen que no se suprimió la escena que recoge la auténtica muerte de Lee, se estrenó en Estados Unidos en marzo de 1994, eligiendo la fecha maldita de un viernes trece.

Fuente de Datos:Cine y Música Malditos – Antonio Luis Moyano

miércoles

¿Quién Mató A Bruce Lee?


La tarde del 20 de julio de 1973, Bruce Lee (San Francisco, 1940) se encontraba repasando el guión de la que sería su próxima película, curiosamente titulada “Game of Death” (Juego con la muerte), en el apartamento que la actriz Betty Ting Pei, con la que mantenía un secreto romance, tenía en la capital de Hong Kong. Bruce comenzó a quejarse de un repentino dolor de cabeza, así que le pidió a su compañera algún tipo de calmante. Después de tomarse la tableta de Equagesic, un analgésico para combatir la jaqueca, el actor decidió echarse un rato sobre la cama para descansar.

Unas semanas antes, el 10 de mayo, Lee ya había sufrido un extraño e intenso dolor de cabeza cuando se encontraba ultimando el doblaje de uno de sus films. En aquella ocasión cayó desplomado al suelo mientras su cuerpo se convulsionaba de dolor. Gracias a la rápida asistencia médica, el karateka fue ingresado en el hospital, donde recuperaría el conocimiento dos horas después. A pesar de la insistencia de los doctores en realizarle los oportunos análisis para comprobar su estado de salud, Lee se negó rotundamente a someterse a ninguna prueba, afirmando que se encontraba absolutamente bien.

Aquella tarde de julio, nada hacía presagiar lo que ocurriría. Un rato después de que el actor se hubiera echado a dormir, Betty decidió que era la hora de despertarle para ir a cenar. Sin embargo, no lo logró… Después de avisar por teléfono al productor Raymond Chow, decidieron llamar a una ambulancia que trasladó al actor a la sala de urgencias del Hospital Queen Elizabeth, donde fallecería horas más tarde.

El hecho de que en principio se ocultase a la prensa que la muerte de Lee había acaecido en la vivienda de su amante – recordemos que éste se encontraba casado con Linda Emery -, así como las extrañas e inexplicables circunstancias que rodeaban tan inesperado trance, hizo alimentar todo tipo de rumores y conjetura. Incluso los titulares de la prensa más sensacionalista llegaron a afirmar que Burce Lee no había muerto y que su desaparición había sido un montaje organizado por la China Comunista, que le había reclutado para que adiestrase con sus técnicas al ejército rojo.
Sus más condicionales fans, estremecidos ante la idea de no volver a ver más películas del genial intérprete injustamente olvidado por la Academia de los Oscar, no tardaron en aventurar que, detrás de la extraña muerte, se encubría un perfecto asesinato.

¿Quiénes pudieron conspirar para asesinar al karateca favorito del celuloide? Enseguida se señaló como posible móvil una vendetta procedente de ciertos colectivos pertenecientes a las oscuras y siniestras sociedades secretas chinas de las Triadas. Las mentes más calenturientas especularon con la posibilidad de que el repentino óbito de Lee hubiese sido el resultado de un ataque propiciado a través de una técnica secreta procedente del arte oriental, solamente conocida por ciertos guerreros ninja, bautizada como la “palma vibratoria”. Este método de ataque consiste en generar una detonación en el aire, generando una vibración capaz de alterar el organismo para causar finalmente la muerte. Solo algo así podía explicar que la autopsia realizada sobre el cadáver de Lee revelase que su cerebro se hubiera inflado, pasando de un peso inicial de 1.400 grs. a 1575, de manera totalmente inexplicable.
También se sugirió la hipótesis de que hubiera sido envenenado por adeptos de alguna escuela oriental – suponemos que corroídos por la peor de las envidias al no poder lograr el grado de maestría en las artes marciales alcanzado por Lee – utilizando alguna hierba venenosa desconocida por los médicos, y que pasaría desapercibida en el diagnóstico forense.

En el colmo de las conspiraciones que pretendían responder a la interrogante de ¿quién mató a Bruce Lee?, hubo quien aseguró, que días antes de que se produjese el inesperado infortunio, un exaltado Charles Mason gritaba desde su celda: “Bruce Lee, me has traicionado, eres un puerco traidor. En lugar de irte a predicar al desierto te has aliado con los blancos, pero yo ajustaré cuentas contigo, pronto tu corazón dejará de latir…”

¿Fue el mito de las artes marciales víctima de una maldición satánica?

Fuente de datos: “Cine y música malditos” – Antonio Luis Moyano

viernes

La Mala Suerte Del Titanic


La mala suerte del Titanic

En 1912, la reputación del Titanic de trasatlántico de lujo de extendió por todo el mundo; ricos y famosos se apresuraron a engrosar la lista de pasajeros, ansiosos por ser los primeros en embarcar. Para asegurarse de que estos huéspedes especiales recibieran el impecable servicio que demandaban, el presidente de la White Star Line desarrolló una estrategia única: cuando estaba a punto de hacer su viaje inaugural, gran parte de la tripulación del Olympic se transfirió al Titanic para tener contentos a los pasajeros; muchos de ellos ya habían navegado en el Olympic y querían ser atendidos por la misma tripulación y por los mismos camareros.
El incidente del Olympic y del HMS Hawke, ocurrido un año antes se olvidó pronto. Hasta un año después, cuando su hermano más joven sufrió un accidente parecido en su viaje inaugural- Era el 10 de abril de 1912, y el Olympic se preparaba para zarpar de Hueva York en un viaje regular, cuando al otro lado del Atlántico, su gemelo Titanic se hizo a la mar. La historia de este viaje es de sobra conocida, pero el destino estuvo a punto de haber cambiado tras un incidente a la salida de Southampton: el Titanic tuvo muchas dificultades para salir del muelle, atestado de otros trasatlánticos e, irónicamente, su viaje inaugural a punto estuvo de no hacerse.



El Titanic zarpó y pasó demasiado rápido junto a dos barcos: el Oceanic y el New York, que estaban amarrados en el muelle, donde se estrechaba el canal. El New York se soltó de sus amarras y navegó a la deriva a un metro de la popa del Titanic cuando uno de los seis remolcadores que habían sacado al trasatlántico se enredó con uno de los cabos y tiró de él. La suerte evitó la colisión. Si hubiera chocado, el viaje inaugural habría terminado con un simple lamento en Southamptom, pero no fue así.


Superado el incidente, el Titanic se dirigió al puerto francés de Cherburgo, donde llegó al atardecer del día 10 de abril. Al día siguiente zarparon a primera hora hacia Queenstownm en Irlanda, donde embarcaron y desembarcaron pasajeros y correo, y puso rumbo a Nueva York. El 14 de abril de 1912, el Titanic se enfrentó a su destino al chocar con un enorme iceberg y hundirse en menos de tres horas. A 750 kilómetros de allí, el Olympic fue uno de los primeros barcos en recibir la desesperada llamada de socorro de su gemelo. Pero estaba demasiado lejos para acudir en su ayuda.

El terrible desastre del Titanic causó hondo estupor en la industria naval. El Olympic fue retirado del servicio y modificado en un intento por hacerlo más seguro. Algunos de los cambios que hizo la White Star fueron simples concesiones para que el público no se sintiera mal viajando en una réplica del Titanic. Las mamparas herméticas se ampliaron hasta diez metros para que llegaran hasta cubierta. Se añadieron más botes salvavidas, una medida que sí que era verdaderamente necesaria, porque en el Titanic no hubo los suficientes botes para salvar a todos los que viajaban en él.

miércoles

Olympic, Titanic y Britannic, Gigantes Malditos - El Britannic


El casco parcialmente construido del tercer barco de la clase Olympic sufrió las mismas modificaciones. Además de varias mejoras internas, se construyeron y diseñaron enormes pescantes en las cubiertas de las que colgaban 46 botes. Con 10 metros de eslora cada uno, eran los más grandes vistos hasta el momento y tenían espacio suficiente para albergar a todos los pasajero y la tripulación. Después de rigurosas pruebas e inspecciones, el tercer hermano de la flota estaba en condiciones de navegar con una última modificación: “Le cambiaron el nombre original de Gigantic, porque sonaba demasiado pretencioso y era como tentar al destino. Este tipo de ostentación pasó de moda cuando naufragó el Titanic. Y le llamaron “Britannic”.

El Britannic fue botado el 26 de febrero de 1914 con la idea de unirse a la ruta transoceánica del Olympic, pero la Primera Guerra Mundial alteró para siempre el destino de los hermanos gemelos del Titanic. Durante la contienda los trasatlánticos se convirtieron en transporte de tropas o en barcos hospitales para repatriar a los heridos a Inglaterra. La Marina británica requisó los grandes trasatlánticos. Primero fueron decomisados primero el Mauritania y el Aquitania. Después el Olympic se destinó a transportar tropas. En noviembre de 1915 le tocó al Britannic. Como el trasatlántico  seguía en los astilleros se decidió convertirlo en barco hospital. Equipado con tanto lujo como el Olympic y el Titanic, sus valiosos muebles y obras de arte fueron sustituidas por equipo quirúrgico y camas para 3.300 pacientes.


El Britannic entró en servicio el 23 de diciembre de 1915. Desde principios de año los aliados se veían envueltos en la desastrosa campaña de Gallípolli, y la zona representaba un gran peligro; estaba repleta de submarinos alemanes que acechaban en silencio, listos para torpedear barcos desprevenidos. También estaba llena de minas que se colocaban bajo el agua y eran imposibles de detectar por los barcos. En principio, los capitanes de los submarinos alemanes no atacaban a los barcos hospitales, claramente identificados, porque así lo prohibían los tratados firmados hasta el momento, Ambos bandos se adhirieron oficialmente a la Convención de Ginebra que declaraba que los barcos hospitales estaban protegidos de ataques, mientras se siguieran ciertas pautas. Así, además del personal médico del barco, sólo podían subir a bordo soldados heridos desarmados, y debían cambiar sus uniformes por trajes azules del hospital.
Según los historiadores, el Britannic incumplía ocasionalmente las normas transportando refuerzos médicos militares desde y hacia el frente, Aunque no era una violación directa de la Convención de Ginebra, el enemigo podía malinterpretar fácilmente sus actos. 
En octubre de 1916, un ciudadano austríaco que estaba siendo expatriado de Egipto a su ciudad natal, afirmó haber sido testigo del transporte de soldados en el Britannic. Cuando llegó a Austria no tardó en informar a las autoridades de estas posibles infracciones a la Convención. Tuviera o no relacione con esa denuncia, el caso es que el 21 de noviembre de 1916 el Britannic se hundió. El barco enfilaba el canal de Kea para recoger a pacientes heridos en Grecia y, de repente, una gran explosión sacudió el plácido amanecer. La tripulación corrió a los botes salvavidas; el capitán viró el barco hacia la costa sin darse cuenta de que ya se habían lanzado dos botes. La succión generada por las hélices en movimiento los arrastró hacia las cuchillas y los destrozó. Hubo 1.036 sobrevivientes y solo 30 muertos. El Britannic se hundió en tan sólo cuarenta y cinco minutos, así que pudieron morir muchos más, incluso la tragedia podría haber sido mayor si el barco sanitario, en lugar de dirigirse a Mudros para recoger heridos, hubiera estado de vuelta; entonces hubiera superado con creces el número de muertos del Titanic.
La White Star había perdido su segundo trasatlántico de lujo y otro gigante de los mares se transformó en leyenda.

(Hundimiento del Britannic)

A pesar de las mejoras hechas en el casco del barco, el Britannic se hundió en menos de una hora, casi tres veces más deprisa que el Titanic, y aunque los supervivientes fueron rescatados, los rumores y preguntas sobre el naufragio no se hicieron esperar. Todos se cuestionaban por qué se sumergió tan rápido, y lo que es más importante, qué provocó la explosión inicial.
Corrieron rumores de que fue víctima de un torpedo alemán. El Lusitania se había hundido sólo un año antes, y aunque los alemanes habían prometido no seguir torpedeando barcos, nadie les creyó.
Hubo un cruce de acusaciones entre británicos y alemanes, incluso el corresponsal del periódico The Times en acusó a Alemania de hundir el Britannic para deshacerse de un barco que podría resultar un gran competidor en el tráfico de pasajeros después de la guerra. Berlín respondió sugiriendo que el Britannic transportaba personal médico de combate incumpliendo la Convención de Ginebra, y sospechaba n que llevaba una gran cantidad de personal militar a bordo, aunque seguían negando haber hundido deliberadamente el barco.
La precipitada investigación de la marina inglesa hizo poco por acallar los rumores. El informe final declaraba que los efectos de la explosión podían deberse a un torpedo, pero se inclinaba a que fuera una mina. El informe sobre el Britannic nunca se completó. Los funcionarios británicos encargados de investigar la pérdida del barco tuvieron muchos problemas. Los supervivientes fueron dispersados y repatriados rápidamente. Había pocos testigos y el informe oficial publicado dos días después fue muy básico.

 A pesar de la controversia, el naufragio del Britannic desapareció pronto de la conciencia popular, que se centró más en la muerte del emperador austríaco, Francisco José I Habsburgo-Lorena, marido de la famosa emperatriz Sissi y el soberano que había iniciado la gran guerra al declarar la guerra a Serbia. Fue necesario que pasaran más de sesenta años antes de que el Britannic volviera a acaparar las portadas de las revistas y periódicos y se revelaran mucho de los secretos que se había llevado a las produndidades.

El hundimiento misterioso

El Britannic nunca llegó a realizar un transporte de pasajeros: sólo navegó con tropas y heridos, y con sus 48ñ158 toneladas sigue siendo el mayor trasatlántico del mundo que descansa en el fondo del mar. Durante décadas, los misterios que rodearon su naufragio continuaron intrigando a los historiadores marinos. En 1975, casi sesenta años después del desastre, el oceanógrafo Jacques Cousteau decidió localizar los restos del barco. Al principio no logró encontrar el lugar del naufragio; no estaban donde dijo el Almirantazgo y se convirtió en toda una búsqueda. Por fin se localizó a 12 kilómetros de donde habían dicho. El extravío del Britannic por parte del almirantazgo podía haber sido accidental, pero algunos expertos señalan que también podría ser intencionado para seguir guardando algún secreto. Pero ¿cuál?

 (El Britannic bajo el agua)
Cuando Jacques Cousteau localizó finalmente al Britannic a 130 metros de profundidad, recostado sobre su estribor, se sorprendió de encontrarlo en perfecto estado de conservación en el fondo del mar. Cuando un barco se hunde comienza a deteriorarse, pero el Britannic seguía casi igual que el día que se hundió.
En los meses siguientes, el equipo de Cousteau usó la última tecnología submarina para explorar el barco fantasma. Cuando bajó al barco descubrió graves daños a babor, junto a proa, justo bajo cubierta. El Alcance y localización de la destrucción desconcertó a algunos expertos. Era mucho mayor de lo que esperaban su hubiera sido causado por una simple mina o un torpedo, provocando la especulación sobre una segunda explosión, esta vez desde dentro del barco. Esa teoría acrecentó los rumores de que e Britannic llevaba armas para los ingleses, pero para otros solo fue el resultado de un gran impacto causado al chocar con el fondo marino: el barco golpeó con el morro y las placas de acero salieron despedidas.
Sin embargo, la profundidad de la tumba marina del Britannic no permitió que Cousteau completara la investigación del naufragio, pues debido a las limitaciones técnicas de la época, tan solo pudo permanecer cinco minutos en el fondo. Para un barco de 270 metros no es suficiente tiempo para explorarlo convenientemente. El equipo de Cousteau salió del lugar con más preguntas que respuestas.

Posteriormente, en 1995, el doctor Robert Ballard y su equipo del Instituto Oceanográfico Woods Hole, famoso descubridor del pecio Titanic en 1985, regresó al lugar con un gran despliegue de equipos de nueva tecnología: llevó un submarino nuclear y dos vehículos por control remoto que podían examinar diferentes partes del barco al mismo tiempo. Bajo el pecio localizó sus cuatro chimeneas, pero no exploró su interior.
Las cámaras de control remoto grabaron detalles inéditos del gigante trasatlántico. Varias imágenes revelaron que había un gran número de ojos de buey abiertos. Entonces, los historiadores comenzaron a preguntarse por qué se dejaron así y si podrían haber ayudado al rápido hundimiento del Britannic. La explicación que se dio fue que el personal de enfermería dejó las ventanillas abiertas para airear las salas, Si hubieran estado cerradas quizás el barco se hubiera salvado. Posiblemente esta situación fuera el verdadero motivo de tan rápido hundimiento: todos los ojos de buey abiertos dejaban pasar entre una tonelada y media de agua por segundo. El Britannic se hundía 1 centímetro por cada 75 toneladas de peso añadido. No sólo tuvieron que enfrentarse a los daños, sino también a la inundación provocada por los ojos de buey abiertos.
Sin embargo no pudieron encontrar el ancla en la que estaría fijada la supuesta mina culpable del desastre. Era la prueba que proporcionaría una respuesta concreta a la pregunta más inquietante sobre el Britannic. ¿Lo hundió una mina o un torpedo alemán?

Algunos investigadores creen que el mar nunca revelará todos sus secretos y que la verdad tras las historias del Britannic y sus hermanos, el Olympic y el Titanic, seguirá rodeada de un halo de misterio. Otros lo rebaten afirmando que la verdad es conocida por todos; que los tres barcos fueron desafortunadas víctimas en la eterna batalla del hombre por doblegar el implacable mar.

Fuente de Datos: 
*"Los Gemelos del Titanic" - (Los Grandes Misterios de la Historia) - Edición de Bolsillo - Canal Historia.

jueves

Olimpic, Titanic y Britannic, Gigantes Malditos - El Olympic

(Olympic)

Los grandes trasatlánticos Olympic, Titanic y Britannic nacieron en la primera década del siglo XX, cuando este tipo de majestuosas embarcaciones dominaba el mundo. Los tres barcos, casi idénticos, tuvieron una existencia extraña y un final trágico. Incluso se llegó a hablar de naves marcadas por la desgracia. El final del Titanic y del Olympic está claramente documentado. Sin embargo, tuvieron que pasar cerca de sesenta años antes de que Cousteau y su equipo de intrépidos exploradores submarinos desvelaran qué ocurrió el 21 de noviembre de 1916, cuando el barco hospital Britannic explotó misteriosamente y se hundió en menos de una hora, en el canal Kea, en el Mediterráneo oriental. Se esperaba que los restos encontrados por la expedición en diciembre de 1975 pudieran responder a los muchos misterios que rodeaban el naufragio y poder así escribir el capítulo final del Britannic y sus famosos gemelos, el Olympic y el Titanic. Pero el puzle no pudo completarse hasta los años noventa.

En 1910, la oleada de inmigrantes que se dirigían al Nuevo Mundo convirtió los trasatlánticos en un buen negocio. El tamaño de los barcos que surcaban el Atlántico norte era enorme. Los armadores de la época querían espacio suficiente para el incesante flujo de pasajeros deseosos de llegar a Estados Unidos, pero también pretendían que fueran naves lujosas que los enriquecerían.  La verdadera riqueza, los ingresos seguros provenían de los acaudalados pasajeros de primera clase que atravesaban regularmente el océano por negocios o placer. En aquellos años, para atraer a esos clientes, las compañías de trasatlánticos como Cunard Line y White Star Line, competían ferozmente por construir los barcos más grandes y lujosos.
La Cunard dominaba el negocio de pasajeros en el Atlántico y era una de las compañías más importantes del mundo.

 (Pasajeros del Olympic)

En 1902, J.Bruce Ismay se convirtió en el director de la compañía White Star. A partir de 1907 en un intento de romper el dominio de la Cunard, decidió diseñar los barcos más grandes y lujosos, barcos de 45.000 toneladas y que serían los mayores del mundo con diferencia.


El nombre de esos grandes barcos eran: Olympic, Titanic y Gigantic, este último pasó a llamarse Britannic después de la catástrofe de su hermano gemelo.

El Olympic
En 1908-1909 comenzó en los astilleros de Harland & Eolff, en Belfast (Irlanda del Norte) la construcción del Olympic y del Titanic. El Olympic fue el primero en completarse. Se botó en los astilleros de Belfast el 20 de octubre de 1910 y sorprendió por su tamaño y opulencia, estrenó con orgullo el título de barco más grande del mundo.

 El Olympic tuvo su primer problema durante el quinto viaje cerca de Southampton, rumbo a la isla de Wright. Atravesando los estrechos canales de la zona, el barco fue adelantado por un buque de guerra, el HSM Hawke, que llegó a colisionar con el gigantesco trasatlántico. Su proa rasgó un costado del Olympic destrozando un grupo de camarotes de segunda clase. El accidente ocurrió a la hora de la comida, cuando la mayoría de los pasajeros estaban en los comedores y, milagrosamente, nadie resultó herido.

 (Comedor del Olympic)
Culparon al Olympic del incidente porque dijeron que iba demasiado rápido. Pero en la zona ya se habían producido otros accidentes entre trasatlánticos y barcos de guerra demasiado atrevidos que se acercaban demasiado.
Ambos barcos quedaron inutilizados tras la insólita colisión. El Olympic sufrió daños considerables y tardó seis meses en volver a estar operativo, lo cual retrasó la construcción del Titanic.

En enero de 1912, el Olympic sufrió la pérdida de una pala de la hélice de estribor y tuvo que volver al astillero en Belfast y de nuevo se retrasó la entrega del Titanic.

De estas fechas datan las únicas fotografías de los dos hermanos juntos.

 (Olympic y Titanic)

El Olympic navegó durante casi veinticinco años entre 1913 y 1935. En mayo de 1918, durante su vigésimo segunda misión, el Olympic se hizo famoso por ser el único trasatlántico capaz de hundir un submarino alemán. Por muy increíble que parezca y aunque el barco no era muy maniobrable, embistió a un submarino. El hundimiento fue el final épico de su carrera militar.
Unos meses después Alemania se rindió y el Olympic regresó a sus rutas comerciales habituales. Nunca recuperó su fama anterior a la guerra, pero continuó surcando los océanos varios años más, con sus apodos “El Viejo Confiable”, “El Gran Señor del Atlántico Norte” y “El fiable”. Pero el 15 de mayo de 1934 ni siquiera él pudo escapar a la maldición de los gemelos del Titanic.

(Olympic)

Ese día, a su llegada a Nueva York, el Olympic, por culpa de la niebla, alcanzó el faro Natucket que lo partió en dos, destrozando el barco y matando a siete miembros de su tripulación. El accidente fue el fin del trasatlántico.
En 1935 sus rutas finalizaron. El barco estuvo en Southampton seis meses, hasta que en septiembre fue vendido por 500.000 dólares a un miembro del Parlamento británico que posteriormente lo vendió como chatarra. Desmantelado entero y tras subastar más de cuatro mil quinientos objetos de su interior, acabó sus días. 

En la actualidad, los restos de los grandes interiores del Olympic son piezas sueltas que adornan varios hoteles ingleses.

Fuente de Datos: 
*"Los Gemelos del Titanic" - (Los Grandes Misterios de la Historia) - Edición de Bolsillo - Canal Historia.

miércoles

El Duende Del Esparto

Aunque este es uno de los expedientes X del territorio español más conocido, merece la pena ser vuelto a tener en cuenta por ser el primero registrado en la historia de los fenómenos paranormales de España.
Fue registrado a mitad de la segunda década del pasado siglo XX, en la ciudad de Valencia.

En el mes de mayo de 1915, los vecinos que vivían en el entresuelo del número 7 de la Plaza del Esparto de Valencia, la familia Colmenero, un militar retirado y sus dos hijas, llevaban sin dormir dos noches consecutivas debido a los ruidos nocturnos que se producían en el edificio, aunque los ruidos en cuestión no se limitaban solamente a las noche: también se producían por las mañanas y a últimas horas de la tarde.
Creyendo que los causantes de los mismos eran los inquilinos del principal, tomaron el camino de quejarse a los mismos. La sorpresa fue mayúscula cuando éstos aseveraron que no eran ellos los responsables, declarando además que también eran molestados por extraños ruidos, aunque más atenuados. Y efectivamente así ocurría en el segundo y en la planta baja, amén de los edificios colindantes.
Los ruidos, que parecían no tener punto fijo de procedencia, entraron en el radio del misterio, y para algunos, en el orden sobrenatural, haciendo que los vecinos comenzaran a atemorizarse.

Fachada de la casa misteriosa de la calle del Esparto nº 7


En la primera semana del mes de Junio la situación tomó tintes de alarma haciéndose insostenible, por lo que las autoridades (Jueces, policías, arquitectos, y hasta el gobernador civil, Montilla y el juez municipal García Mustieles), prescindiendo de mitos y atentos al mundo físico, practicaron, un espectacular despliegue. Se acordonó la zona y se hicieron inspecciones oculares, interrogatorios y registros por todo el inmueble al frente de unos cuarenta agentes de policía.
Sin embargo las investigaciones no dieron ningún tipo de resultado, y los funcionarios gubernativos intentaron cerrar el caso con la siguiente explicación:

“A las diez de la noche comenzaron los ruidos. Estos eran más perceptibles en los tabiques ligeros que en las paredes llamadas vulgarmente, maestras”.
El Gobernador Civil también explicó a la prensa:
“He aquí la causa: dos camas, un armario que antes no lo era en una pared mediera que divide dos casas, un tabique vibrante o que debe vibrar. Todo esto produce los ruidos. Los produce seguramente”.

Pero los fenómenos se siguieron produciendo. Los estruendos surgían del hogar de los Colmeneros y posteriormente, se desplazaban a las paredes de la escalera y continuaban por las vigas del edificio y expandiéndose a otros inmuebles, creando en los inquilinos cada vez más desconcierto y temor.
Como consecuencia se tomaron las correspondientes medidas preventivas que no condujeron más que a dar publicidad al caso, exaltando una intensa curiosidad.
Debido a ello la gente, enterada por la prensa, acudía en romería a la guarida de lo que ya se denominada “El Duende del Esparto”, con el intenso deseo de verle y de hablar con él.
La muchedumbre se agolpaba en la plazoleta y en las calles adyacentes de Quartm Alta y travesía de San Miguel, produciéndose a veces verdaderas batallas campales con cargas policiales incluidas, en las que resultaban heridos tanto espectadores como policías. Los incidentes se estaban convirtiendo en la vergüenza de la ciudad y de las portadas de los rotativos, en las que se dictaminaba que los espíritus maléficos eran los responsables de todos estos desagradables episodios.

Interior de la casa misteriosa. La "x" señala el lugar del que proceden los ruídos.

Indiferente a la expectación que estaba produciendo, el duende doméstico, más travieso cada vez, daba golpes que parecían acompañar la tonadilla lanzada por los curiosos “¡Que se vaya!”, acabando con un enérgico repique para volver a empezar a los pocos segundos.
Indudablemente los ruidos existían. Unas veces parecían puñetazos que hacían vibrar las paredes y otras resultaban como el golpear constante de cascos de caballos sobre el firme de la cuadra, produciendo varias trepidaciones en los edificios.
Las explicaciones que la gente daba a estos hechos iban en distintas direcciones, desde una provocación para que se marchasen los inquilinos, hasta un secuestro o el repiqueteo de una falsa fábrica de monedas. Otras de las versiones era la de que se trataba de un alma del purgatorio que necesitaba misas, o el supuesto maleficio de seres intermedios entre el espíritu y el hombre, es decir, duendes.
Pero “El Duende del Esparto” en cuestión, no hacía daño ni a niños ni a doncellas, ni pretendía hacer daño, sino que simplemente se dedicaba a tocar el bombo en la pared.
La parte humana de la opinión pública por lo general, apuntaba a que era obra de un chusco, un neurasténico o un malvado. No obstante, la gente seguía acudiendo con avidez, porque resultaba un espectáculo gratuito y fecundo en incidentes cómicos, independientemente de que también había sustos en los enfrentamientos con las fuerzas públicas.

La policia haciendo circular al público que se estaciona en el nº 7 de la calle del Esparto

No sin sorpresa se comprobó que, tanto en la catedral como en las iglesias cercanas, aumentaban diariamente el número de feligreses en las misas de cada día. Incluso se llegaron a realizar ceremonias religiosas, encargadas por las beatas, con el fin de cumplir la voluntad del supuesto difunto a quien algunos atribuían las extrañas manifestaciones, pues no faltaba quien suponía que todo aquello era una señal de las ánimas del Purgatorio.
La presión social iba en aumento de tal modo, que el Ayuntamiento volvió a realizar registros en las calles adyacentes al lugar en donde se producían los ruidos.
El 8 de julio de 1915 se cortó el acceso peatonal y los tabiques del inmueble número siete de la calle del Esparto y las casas lindantes del barrio del Carmen fueron minuciosamente escrutadas. Se colocaron micrófonos para intentar verificar en qué punto concreto empezaban los ruidos. El ingeniero de la comisión revisó concienzudamente el alcantarillado y los pozos, desde la calle de Salinas hasta la de Caballeros, además de la calle Alta, sin encontrar ninguna pista. Todo fue inútil.
No se encontró nada que pudiera relacionarse con el origen de los raps que desde el 8 de junio se venían produciendo, provocando un gran desconcierto.

Y de repente, el 13 de julio de 1915, el fenómeno que tan en vilo había traído a toda Valencia y gran parte de España, desaparecía tan misteriosamente como había aparecido.

Al día de hoy sigue sin conocerse qué o quiénes fueron los causantes del poltergeits de la casa número siete de la plaza del Esparto.

Fuentes de Datos:
*Hemeroteca Virtual Prensa Histórica :
(El Heraldo de Madrid – Mayo 1915, La Correspondencia Militar, 8 de Julio de 1915 – Mundo Gráfico, Julio 1915)
*La casa de tócame Roque – Casas Encantadas – Francisco Contreras Gil

sábado

La Explosión de Tugunska - II


Hipótesis para un enigma

La teoría del meteorito, la gran masa de 500.000 toneladas de peso que supuestamente colisionó con la tierra, tuvo una vida excesivamente prolongada. Las primeras investigaciones llegaron muy tarde, y el descubrimiento de la inexistencia de un cráter, unido a las características del terreno, terminaron por sepultar definitivamente la explicación que habían abanderado los científicos de renombre como el propio Leonid A. Kilik. Por otro lado, en los años treinta, F.L. Whipple concibió la posibilidad de que todo hubiera sido causado por el estallido del núcleo de un pequeño cometa. Fue rechazada por los sectores científicos más puristas al carecer de pruebas que avalasen la misma.

En 1945, el célebre escritor de ciencia-ficción Alexander Kazantsev aseguró haber hallado la solución del enigma: El vuelo errante de una nave alienígena, que se encontraba en serios apuros, provocó la catástrofe.
Pronto Kazantsev se vio acosado por los astrónomos más eminentes de Rusia que no admitían la disparatada tesis. Así, pues, en el año 1951, reflejaron su opinión al respecto en la publicación “Ciencia y Vida”: 

“No hay duda de que, inmediatamente después de la caída del meteorito, se formó una depresión en el cráter donde ahora existe la Marisma del Sur. Era relativamente pequeña y en seguida se llenó de agua (…). Los árboles muertos que permanecieron en pie no pueden verse en el centro de la catástrofe, sino en las laderas que rodean al hoyo”.

Huelga decir que pasaron por alto el informe que décadas atrás redactara el profesor Kulik, en el que dejaba claro que en el epicentro no habían encontrado cavidad alguna.

El doctor Vladimir V. Rubtsov estableció años más tarde su modelo batalla: Los destellos luminosos, cambios geomagnéticos, explosiones y seísmos habidos en el mes de junio de 1908 podían haber sido la consecuencia de una confrontación militar entre dos naves extraterrestres. De este modo se zanjaba la causa de la fortísima explosión y el avistamiento de otro objeto a varios kilómetros de distancia, que en este caso correspondería a la nave victoriosa.


Y las hipótesis, más o menos disparatadas, continúan surgiendo; una explosión de polvo cósmico, la caída de un meteorito que se fusionó con la corteza terrestre sin dejar rastro de su existencia, la colisión de antimateria o la utilización de armas secretas denotan que, después de más de un siglo, el enigma de Tunguska sigue vivo…

Características del fenómeno de Tunguska

- La explosión de Tunguska fue sin duda el suceso más sorprendente de la serie de anomalías atmosféricas a gran escala que tuvo lugar en el verano de 1908, y seguramente todos estaban relacionados entre sí.

- La principal explosión acaeció en la atmósfera. La zona de bosque arrasado tiene contornos peculiares, algo así como una mariposa gigantesca, y una estructura compleja. En general, el bosque cayó de forma estrictamente radial, pero cerca del epicentro hay desviaciones del esquema radial que permiten asumir allí la existencia de al menos dos o tres subepicentros.

- No hay ningún cráter de meteoritos en la región de la explosión, ni ninguna sustancia que pudiera identificarse con la del cuerpo espacial de Tunguska. El polvo meteórico que se encontró en la zona no difiere en esencia de la materia estelar corriente.

- Es esencial apreciar que la onda balística fue bastante débil y no afectó a árboles, sólo introdujo ligeras desviaciones en el esquema radial del bosque caído. Estas últimas se debieron en su totalidad al efecto de la onda expansiva. Lo apunta el hecho de que la velocidad del objeto en la etapa final era relativamente baja.

- La explosión fue debida a la energía interna del cuerpo. Ésta se acercaba a la de las explosiones nucleares y fue liberada en forma de destello en no menos de un 10%. Ello sugiere algún tipo de reacción nuclear, pero no se sabe todavía qué tipo fue. No hay evidencias de dicha explosión en el suelo o vegetación en la zona de impacto. Sin embargo, directamente bajo el sendero del cuerpo espacial de Tunguska ha aumentado sustancialmente la termoluminiscencia de los minerales. Puede haberse debido a una fuerte radiación emitida en el curso del vuelo, y posiblemente en el momento de la detonación.
El impacto genético del fenómeno es fragmentario al igual que otras anomalías de esta región. Según el doctor Vasilyev, el examen del estado médico-ecológico de los habitantes nativos de Evenkiya revela efectos genéticos en la población similares a los observados en las regiones afectadas por pruebas de armas nucleares.

- La zona de árboles quemados también tiene forma de “mariposa”, y su eje de simetría coincide aproximadamente con el “basilisco”. Además se extiende a lo largo del sendero del cuerpo espacial: parece que este último se desplazaba y explotaba (o al menos emitía una potente radiación electromagnética) durante los últimos veinte kilómetros, lo que no concuerda con el esquema radial estricto del bosque caído, y por tanto podríamos asumir que la fuente del destello no fue idéntica que la de la onda expansiva. La vegetación quemada está distribuida de forma fragmentaria, es decir, en zonas termalmente dañadas seriamente. Esta peculiaridad podría explicarse por la gran cantidad de potentes “rayos termales”, y no simplemente por la caída de una bola de fuego isotrópica.


- Se han descubierto algunas anomalías geoquímicas locales en el epicentro de la explosión. Se han encontrado variantes sustanciales en las composiciones isotópicas del carbón, el hidrógeno y el plomo. El suelo también estaba enriquecido con tierras raras (samario, europio, terbio, etc.). Según suponía el doctor Sergey Dozmorov, estos resultados podría indicar que el cuerpo espacial había contenido algunas cantidades apreciables de cerámica superconductora de temperaturas elevadas, hechas sobre la base de la siguiente combinación de elementos: bario y cobre. Obviamente tal sustancia no era natural.

- La combinación de la forma “mariposa” de la zona con el esquema radial del bosque caído sugiere que el cuerpo espacial constaba de dos partes diferentes: un “explosivo” y un “cascarón” no uniforme, que dio lugar a peculiaridades en la forma expansiva. De este modo parecía una construcción artificial. Según apreciaron A.N. Dimitriev y V.K. Zhuravlev, la forma y la estructura de la extensión de bosque caído puede explicarse fácilmente si asumimos que el cascarón tenía formas simétricas de fuerzas en su material. Otro modelo plausible sería que la masa del explosivo con forma de cono poseía agujeros acumulativos y un detonador en su parte posterior.

- El camino que siguió el cuerpo de Tunguska a través de la atmósfera continúa estando poco claro. En un intento por encontrar una salida a este punto muerto, en 1966 F. Yu Zigel sugirió una posible maniobra del cuerpo de Tunguska en la etapa final de vuelo. Sin embargo, la variante oriental llega hasta el río Lena, que está muy alejado, lo que arroja dudas sobre la posible maniobra por parte de este cuerpo. ¿No se debería asumir que había varios cuerpos que se movían desde direcciones distintas hacia más o menos el mismo punto final?

Sea cual fuere la verdadera naturaleza del artilugio que causó tamaña deflagración, y basándonos en los estudios del doctor Rubtsov y de otros eminentes científicos, se podría establecer una última posibilidad, Es mera especulación, pero bien pudiera tratarse de la primera prueba nuclear con un arma de destrucción masiva de la Historia.

Qué mejor para llevarla a efecto que un lugar tan apartado de la civilización, inaccesible y despoblado como la región de Tunguska.

Fuente de Datos:
*¿Qué estalló en Tunguska? - Lorenzo Fernández Bueno

jueves

La Explosión de Tunguska - I

El verano de 1908 dio comienzo para los habitantes, en su mayoría granjeros, de Tunguska, (Evenkía, Siberia, Rusia), de una manera extraña. Las anomalías atmosféricas crecían conforme avanzaba la estación estival, provocando la sorpresa en los astrónomos de todo el mundo. Los últimos días de junio mostraron con especial intensidad la aparición de nubes mesosféricas unidas a desconocidos desarreglos de las polarizaciones de la atmósfera y a espectaculares crepúsculos volcánicos y halos solares de gran belleza. Era el preludio de lo que acontecería jornadas más tardes.


El 30 de junio, los observatorios sismográficos de todo el planeta captaron un terremoto de dimensiones descomunales; el epicentro fue rápidamente localizado en una de las regiones más agrestes de Siberia Central, 70 kilómetros al sudeste de la factoría de Vanavara, en la Marisma del Sur. Pero ¿qué causó el movimiento de tierra? Multitud de testigos afirmaron haber observado un cuerpo gigantesco en incandescente que partió la bóveda celeste en dos, un supuesto meteorito envuelto en llamas que descendía a 7.000 kilómetros/hora y que explotó en el aire a más de 5.000 kilómetros de altitud, generando una onda sísmica que afectó a ciudades tan distantes como Irkutsk, Tashkent, Tbilisi o Jena, e incluso hizo temblar los raíles del ferrocarril transiberiano situado a 650 kilómetros del lugar de los hechos.

En el año 1927, S.B. Semenov, vecino de la estación comercial de Vanavara, declaró: 

Estaba sentado en los peldaños de mi casa mirando al norte cuando de repente el cio se abrió por la mitad y apareció un fuego que se extendió sobre toda la parte norte del firmamento. En ese momento sentí un intenso calor, como si mi camisa estuviera ardiendo. Quise quitármela y arrojarla lejos, pero entonces el cielo se cerró y un potente golpe me tiró al suelo…

Además, la onda expansiva de tan tremenda explosión devastó 2.150 kilómetros cuadrados de bosque, y el destello de energía liberado quemó más de 200 kilómetros cuadrados de vegetación. Fue el comienzo de un incendio forestal de tal magnitud que terminó por calcinar las zonas que habían sobrevivido al impacto. Minutos más tarde dio comienzo una tormenta local magnética que perduró por espacio de cuatro horas y que produjo desarreglos geomagnéticos en la atmósfera similares a los causados por una explosión nuclear. No en vano, la capacidad de destrucción del objeto espacial tenía un potencial estimado entre 10 y 40 megatones.
El espectáculo era dantesco. Las nubes comenzaron a cubrir el cielo en actitud amenazante y una fina lluvia de gotas impuras sepultó el antes selvático vergel. En el centro de tanta desolación, un gigantesco hongo de más de 80 kilómetros de altura recordaba lo que hacía tan solo unos minutos había sucedido.
Ese mismo día fueron observadas auroras boreales junto al volcán Erebus en el Antártico, que bien pudieran haber sido causadas por el suceso registrado en Tunguska.


Las jornadas siguientes al suceso, cuentan las crónicas que en todo el continente europeo se pudo leer el periódico durante la noche sin la ayuda de luz artificial, gracias a los resplandores que provenían de Siberia. El impacto medioambiental fue de tal calibre que, en el mes de agosto, el Observatorio de Monte Wilson, situado en el hemisferio Oeste, registró un decrecimiento en la transparencia del aire debido a la circulación de los productos liberados tras la explosión.

Primeras Investigaciones

Los medios de comunicación de la época reflejaron en sus portadas el acontecimiento, guiados por las opiniones de los científicos más prestigiosos del momento. La conclusión final de éstos es que un meteorito de peso aproximado al medio millón de toneladas colisionó con la Tierra, levantando una columna de fuego que arrasó millones de hectáreas de la selva subártica. La explicación satisfizo a los curiosos y el asunto Tunguska pasó a engrosar una nueva página de los archivos olvidados.

Tuvieron que pasar trece años para que el Gobierno ruso, con su máxima institución científica a la cabeza, la Academia Rusa de las Ciencias, encomendara a un nutrido grupo de expertos diferentes disciplinas, formar una expedición, bajo la tutela del profesor Leonid Kulik, para realizar estudios exhaustivos en el terreno del impacto, cuyas coordenadas habían sido descubiertas tiempo atrás con unos medios muy limitados pero con precisión milimétrica por el doctor Voznesensky, director del Observatorio Magnético y Meteorólogo de Irkutsk.
El primer punto de la investigación consistía en delimitar el tamaño del cráter dejado por el inmenso bólido espacial, para así conocer su volumen real. La sorpresa de los comisionados fue mayúscula al alcanzar la meta. El lugar aún mostraba los efectos de la explosión, pero, sin embargo, lo que debía ser una vasta extensión poblada por cadáveres de árboles y vegetación, mostraba un inesperado aspecto. El bosque que sobrevivió a la catástrofe había experimentado un crecimiento anormal y acelerado, y los árboles que nacieron después del 30 de junio de 1908 habían alcanzado un nivel de desarrollo inusual en comparación con otros de la misma edad situado en latitudes distantes. Además, en la zona en la que estaba situado el epicentro de la deflagración no aparecía cráter alguno ni restos del supuesto cuerpo espacial estrellado. Y si esto fuera poco, en el punto en cuestión, los árboles permanecían erguidos sin haber sufrido daños aparentes.

 (Leonid Kulik en 1927)

La ciencia no podía quedar sin respuesta, y las dudas que surgieron tras la primera visita a Tunguska fueron borradas de un plumazo con explicaciones carentes del necesario rigor. La inefable solución para el sorprendente panorama no se hizo esperar: una lluvia de pequeños proyectiles espaciales, generados por la destrucción de un meteorito de gran tamaño, provocó la diseminación de los restos del mismo en varios miles de kilómetros a la redonda, de tal modo que no quedaron pruebas patentes de la existencia de la masa original.
Ni las expediciones anteriores a la Segunda Guerra Mundial, comandadas por L.A Kulik ni las llevadas a cabo en los años siguientes a 1945, arrojaron resultados positivos. Jamás fueron encontrados vestigios del impacto o de la supuesta piedra extraterrestre, fuera ésta de hierro o no. 
Los trabajos de campo llevados a cabo en los años sesenta por los doctores Florensky, Plekhanov, Zolotov y Vassiyev se toparon con el mismo escollo. Sin embargo, pese que la búsqueda de materia alienígena en más de 10.000 kilómetros cuadrados no fructificó, sí pudieron percatarse de que se habían producido anomalías isotópicas en el área del impacto. Zolotov dio con una importante clave al poder argumentar que el objeto, fuera lo que fuera, estalló en la atmósfera.
Del mismo modo, al crecimiento anormal de los árboles se unía ahora el descubrimiento de mutaciones genéticas en los mismos, tanto en el núcleo como a lo largo de la trayectoria que siguió el misterioso artefacto.

¿Cuántos objetos sobrevolaron Tunguska?

El fenómeno Tunguska generó tal expectación que el paso de las décadas situó a los principales investigadores del suceso al frente de dos hipótesis enfrentadas entre sí. Por un lado se defendía la naturaleza asteroidal del coloso espacial, que al entrar en la atmósfera terrestre se desintegró, liberando una ola de energía que arrasó la meseta siberiana. Y, por otro lado, estaban los partícipes del carácter artificial del objeto, un ingenio que escondería en sus entrañas una carga nuclear de gran potencia.

Los datos volvieron a surgir en el año 1958, cuando la Academia Militar de Ciencias Rusa creó un nuevo grupo multidisciplinar a través del Comité para la Investigación de Meteoritos, con el firme propósito de desvelar de una vez por todas las génesis del objeto colisionado. Los miembros de esta nueva expedición, la primera después de la guerra, llegaron a la conclusión, tras realizar laboriosos estudios, que el cuerpo que explotó en el aire a más de seis kilómetros de altitud. De este modo quedaba descartada la posibilidad de que se tratara de un meteorito corriente. Además, la detonación fue causada por la energía interior del propio objeto, y no por la fricción con el oxígeno de la atmósfera más inferior. 
Finalmente, dieron por cerrado el informe asegurando que se produjeron al menos tres explosiones más, y a una altura inferior con respecto a la superficie. El elevado número de testimonios avalaba este hecho, y pronto salieron a la luz nuevos interrogantes: ¿Se trataba de un objeto o hubo varios? ¿Cuál era su naturaleza? Y quizás lo más importante: ¿De dónde procedía? La trayectoria que siguió al atravesar la taiga siberiana sirvió como referencia para establecer una nueva y aún si cabe más sorprendente hipótesis. 

Independientemente de que investigadores de reconocido prestigio determinaran el recorrido en las direcciones sur, sudeste y sudoeste, respectivamente, las pesquisas llevadas a cabo con un elevado número de testigos procedentes de la comarca de los ríos Angara y Nizhnaya Tunguska aportaron una mayor confusión al asunto. Los datos recopilados por N.V. Vasilyev, integrante de la Academia Rusa de las Ciencias Médicas y actual jefe de la Expedición Interdisciplinar Independiente de Tunguska, reflejaron que, en primer lugar, las imágenes del bólido avistado en Angara no coincidían con la que había de llevar el cuerpo que arrancó los árboles y calcinó gran parte del bosque. Por último, el artefacto número 1 sobrevoló Angara a primera hora de la mañana, mientras que el artefacto número 2 lo hizo entrada ya la tarde.

 
Así pues, y con los datos acumulados, emergía una amalgama de hipótesis en busca de la respuesta definitiva, la que daría con la clave de lo sucedido aquél 30 de Junio de 1908 en Siberia Central.

Fuente de Datos:
*¿Qué se estrelló en Tunguska? - Lorenzo Fernández Bueno

martes

Los Ataúdes De Barbados

El caso de “los ataúdes deslizantes”, también conocido como “Los ataúdes malditos”, es uno de los casos de misterio al que no se ha conseguido dar una explicación lógica, y sobre el que han corrido y siguen corriendo ríos de tinta.

El fenómeno se ha dado en varias y distintas partes del mundo (Stanton y Suffolk, en Inglaterra, y Arensburg, en el Mar Báltico), pero el que mayor sensación ha causado y que más repercusión ha tenido ha sido el que se produjo en la isla de Barbados, en las Antillas Menores, entre el mar del Caribe y el océano Atlántico, en el cementerio de Christ Church, en la costa sur de la isla, junto a la Bahía de Oistins.


En este pequeño cementerio, los ataúdes de un determinado panteón perteneciente a una familia de la localidad, aparecieron en varias ocasiones cambiados de lugar, movidos e incluso levantados de su sitio.
A pesar de que se le ha intentado dar numerosas explicaciones, el motivo, como se ha anotado, sigue siendo un misterio.

El panteón en cuestión fue construido en 1742 a petición de la familia Walrond, propietaria de una importante plantación de azúcar de la isla. Según sus deseos fue construido en una superficie de cuatro por dos metros, con grandes bloques de coral unidos con cemento y como bóveda una losa de mármol, sin embargo, antes de que fuera ocupado, la familia decide venderlo a otra familia, los Elliot, a fin de que fueran enterrados en él los restos mortales del coronel Thomas Elliot, enterramiento que no llegó a realizarse al ser éstos arrojados al mar en última instancia, según deseos del finado.

El panteón sigue vacío hasta el 31 de julio de 1807, en que se da sepultura a un pariente lejano de la familia, Thomasina Goddard. Después de su enterramiento es vendido a la familia Chalse, muy importante en la isla, de miembros con antecedentes criminales, y un patriarca, el coronel Thomas, sumamente violento, de extrema crueldad con sus esclavos y adicto a todo tipo de vicios.

El 22 de Febrero de 1808 son llevados al panteón los restos la hija menor de Thomas, Anna Marie Chase. La muerte en extrañas circunstancias de la pequeña fue a todas luces producida por su agresivo padre en un ataque de furia. Fue enterrada en un ataúd revestido de plomo.

El 6 de Julio de 1812 de abre de nuevo el panteón para dar sepultura la Dorcas Chase, la hija mayor del coronel, incitada al suicidio por su propio padre.
La sorpresa se produjo al introducir el ataúd de Chase en el panteón. Entre tenues luces de quinqués que portaban los esclavos, intentando traspasar la densa atmósfera del interior, todos los presentes vieron como el ataúd de Marie Anne había sido movido hacia el rincón opuesto que ocupaba, y el de la señora Goddard embestido contra una pared.
Dado que ambos féretros estaban revestidos con plomo, nadie se explicaba cómo había podido producirse tal accidente.
La confusión y el caos que se produjo, hizo que se acelerara el enterramiento y se volvieran a colocar en su lugar de origen, sellando pulcramente la losa de mármol de la cripta.
Enfurecido, Chase culpó de la profanación a los esclavos, quienes lo negaron rotundamente, dado el alto grado de superstición que en ellos se daba, sobre todo en estos lugares.

Menos de un mes después el violento coronel Chase fallecía, y el 9 de agosto de 182 una comitiva con sus restos fúnebres se dirige de nuevo hacia el panteón, ya definido por algunos como maldito, para darle enterramiento.
Sin embargo cuando se procedió a abrir la cripta se comprobó que todo estaba en el lugar en que había sido dejado un me antes, por lo que muchas bocas se cerraron y se pensó que tal vez lo ocurrido anteriormente había sido fruto de algún seísmo producido en el lugar.

En Oistins todo volvió a la normalidad… hasta cuatro años más tarde.
El 25 de Septiembre de 1816 la tumba se abre de nuevo para acoger los restos de otro de los hijos de Chase, el pequeño Samuel Ames Brewster.
La sorpresa fue mayúscula cuando de nuevo volvieron a aparecer los ataúdes desordenados, sin que la losa que cubría la cripta mostrara indicios de haber sido manipulada.
Nuevamente las sospechas cayeron sobre los desdichados esclavos, que volvieron a proclamar su inocencia culpando de ello a los espíritus, pues según decían y con razón, no existía sospecha alguna de que la losa hubiera sido manipulada, contando además la cripta con una sola entrada.
Se vuelve a colocar todo en su posición original y de nuevo se sella la entrada.

La familia Chase decide que el féretro de un familiar que reposaba en el cementerio de St. Philips, fuera trasladado al panteón de la familia, por lo que El 17 de noviembre del mismo año se procede a realizarse el traslado.
No es de extrañar que ante tal acto se congregaran en el cementerio una gran cantidad de personas intrigadas por ver si el fenómeno se había producido de nuevo. Y efectivamente así fue. El ataúd de la señora Goddard se encontraba roto y desplazado hacia la pared opuesta de su emplazamiento. Todos los demás habían sido movidos y cambiados de lugar, encontrándose desordenados por el suelo.
Se ordenó inspeccionar minuciosamente la cripta no encontrándose indicio alguno de que hubiera sido profanado, con las paredes y techo en perfecto estado. Allí no había entrado nadie.

La noticia corrió como la pólvora entre la población y los alrededores, creando un notorio interés. Así, cuando el 17 de julio de 1819 se iba a proceder al enterramiento de Thomasina Clarke, centenares de personas se congregaron ante la cripta, incluido el gobernador de Barbados.
Una vez abierta la losa de mármol por los albañiles y esclavos, apareció ante los atónitos ojos de los espectadores el interior hecho un verdadero caos. Los ataúdes se encontraban desparramados por el suelo, algunos hacia abajo y otros apoyados contra la pared. Hay que hacer constar que cada uno de ellos podía llegar a pesar 200 kilos, siendo necesaria la fuerza de varios hombres para cargarlos.
La consternación fue tal que el mismo Gobernador se hizo cargo de una inmediata investigación. Sus hombres buscaron pasadizos secretos, grietas o pistas que pudieran esclarecer los hechos, pero el resultado fue negativo.
Se colocaron nuevamente los féretros en sus lugares y se cubrió el suelo con arena fina con objeto de obtener huellas de un posible visitante. Se selló la losa de entrada y se esperaron unos meses para volver a abrirla y comprobar si los fenómenos habían vuelto a producirse.


El 18 de abril de 1820 Gobernador y autoridades procedieron a comprobar que todo estuviera en orden. Efectivamente los sellos estaban intactos y la losa de entrada tal y como la habían dejado meses antes. Todo estaba bien fuera. Pero no dentro.
Cuando intentaron retirar la losa un extraño chirrido retumbó en el ambiente. Uno de los grandes ataúdes revestidos de plomo se encontraba apoyado contra ella. El féretro de Mary Anna había sido arrojado al fondo de la cripta con tanta violencia que incluso había dañado la pared de coral. Los demás ataúdes estaban difuminados por el suelo. Sin embargo en el suelo no había ni una sola huella. Ningún ser humano había penetrado en la cripta. Tampoco había señales de inundación. Todas las trampas que ordenó poner el gobernador estaban intactas, quedando evidente que ni los esclavos negros, ni algún bromista había podido realizar el macabro acto.



Se empezó entonces a especular con los siniestros espíritus de los esclavos y sus influencias con el más allá, o de fuerzas sobrenaturales o paranormales que se escapaban a la comprensión humana. Uno de los partidarios de ésta última opción fue el escritor sir Arthur Conan Doyle, que pensaba que los ataúdes se movían a causa de extrañas energías o fuerzas sobrenaturales que supuestamente poseen los cuerpos de los que mueren prematuramente, como el de la joven Mery Anne o Dorcas, y el niño Samuel Brewster.
Otra hipótesis es la que da George Hunter, autor de “Barbados”, que opina que el fenómeno pudo deberse al gas que expulsan los cuerpos en descomposición.
Se barajó también la posibilidad de las inundaciones y que los féretros hubieran podido flotar, sin embargo el panteón no solo era estanco, sino que además se encontraba en una zona elevada del terreno. Tampoco había corrientes subterráneas.
Igualmente se intentó dar una explicación con los temblores de tierra. La isla de Barbados está situada sobre un cinturón sísmico, y cercana a un volcán, lo cual hubiera provocado los deslizamientos, pero ¿solamente en el panteón de la familia Chase?
Todas las hipótesis se caían por su propio peso.


Tras este último acontecimiento, los ataúdes fueron trasladados a otro lugar del cementerio y se procedió a dejar el panteón totalmente vacío.

Los fenómenos nunca más volvieron a producirse.


Fuente de Datos:
*“Crónicas del Misterio” – Lorenzo Fernández Bueno – Editorial Edaf.

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