domingo 8 de noviembre de 2009

La Desaparición Del Juez Crater


El juez Joseph Crater salió la noche del 6 de agosto de 1930 de un elegante club nocturno de Nueva York acompañado de una bella corista y detuvo un taxi. Se despidió de la joven con un “hasta mañana”, pero ese “mañana”, para el juez Crater no llegó nunca. A partir del momento en que subió en el taxi no se le volvió a ver y a saberse nada de él. Su desaparición fue tan misteriosa como desconcertante, y se dio en unas circunstancias políticamente escandalosas en Norteamérica.

Joseph Crater era un juez asociado al Estado de Nueva York de la Corte Suprema en 1930, (algunos pensaban que fue nombrado para el tribunal debido a su implicación con cierta organización Democrática), que tenía tras de sí una historia de escándalos ocultos, algunos de ellos relacionados con miembros del crimen organizado y algunas relaciones financieras sospechosas.
A pesar de ser un pilar de la sociedad le gustaba la compañía de truhanes.
Creía fielmente en la santidad de la ley, pero a la vez participaba en los asuntos más corruptos. Había sido profesor de Derecho de la Universidad de Nueva York, pero quería ser rico. Además era también un sentimental hombre de familia, y un empedernido mujeriego.

En 1917 se casó con una ex clienta suya, Stella Mance Wheeler, después de su divorcio. José y Stella residían en su casa de verano en Belgrado Lagos, Maine.

En 1929 actuó como hombre de paja cuando el quebrado Libbi Hotel fue vendido a una compañía financiera por 75.000 dólares. Seis semanas más tarde el hotel fue revendido a la ciudad de nueva York, para ser demolido según un plan de ampliación de calles. El precio fue de 2.800.000 dólares. Muchos miembros de la administración, incluido Crater, ganaron una gran cantidad de dinero.

En 1930 llevaba una vida opulenta. Su buena suerte Aumentó cuando el gobernador del estado de Nueva York lo nombró Juez del Tribunal Supremo de la ciudad. Crater había conseguido su objetivo: ser rico y poderoso. Pero la tarde del 2 de agosto de 1930, ocurrió algo que amenazó su cómoda vida.
Estaba de veraneo con su esposa en su casa de Maine cuando recibió una misteriosa llamada telefónica que hizo que el juez volviese a toda prisa a Nueva York, según dijo a su esposa, para arreglar cuentas con algunos tipos, prometiéndole además volver para su cumpleaños, una semana después. Ella no volvió a verle.
El seis de agosto, en Nueva York extendió dos cheques por un total de 4.100 dólares y envió a su ayudante, Joe Mara al banco para hacerlos efectivos. Cuando Mara regresó del banco, Crater había llenado cuatro grandes carpetas y dos carteras con documentos tomados de los archivos de su despacho. Dijo a Mara que se iba “en dirección Westchester por unos días”.
Sin embargo, aquella tarde volvió a su club nocturno favorito, pero después de tomar unas copas con la corista, se marchó diciendo que iba al teatro. Fue la última vez que fue visto.


Aunque parezca extraño pasaron cuatro semanas y un día, antes de que se diera por desaparecido a uno de los jueces más conocidos de la ciudad. Tanto sus amigos como sus enemigos, aterrorizados por la idea de un escándalo en el que podían verse implicados, trataron de echar tierra sobre el asunto. El fiscal del distrito de Manhattan, estaba ansioso por interrogar a la señora Crater, pero ella se negó a hablar y los políticamente correctos amigos del juez la mantuvieron a buen recaudo.
El caso desencadenó una de las búsquedas más sensacionales del siglo 20. Pronto llegaron de todo el mundo informaciones de personas que pretendían haberle visto. Los investigadores siguieron la pista en todo el país y en el mundo de más de 16.000, todos ellos infundados.

En 1939 fue declarado legalmente muerto, pero aún así la desaparición de Crater continuó intrigando a detectives profesionales y de café, videntes y aficionados de los misterios en todo el planeta.

En 1955, una fotografía de Crater fue mostrada al clarividente holandés Gerard Croiset. Este declaró que el juez había sido asesinado en la planta baja de una casa de campo, cerca del Brons, Nueva York, y su cadáver enterrado en el jardín.
Es curioso que sólo había una de tales casas en la zona, y que en los tiempos de Crater, había sido empleada por funcionarios de la ciudad para citas secretas con sus amigas. Los investigadores descubrieron que el ahora difunto propietario de la casa, había declarado antaño que, en la mañana del 10 de agosto de 1930, había encontrado la cocina cubierta de sangre, pero que no se halló rastro del cadáver.

Aunque en 1939, el caso fue archivado dentro de Personas Desaparecidas, no fue hasta 1979 cuando se archivó definitivamente.
Pero el 19 de agosto de 2005, el juez cráter volvió a la actualidad cuando los funcionarios de policía anunciaron que estaban en posesión de ciertos documentos dejados por una mujer llamada Stella Ferrucci-Good of Bellerose, que murió el 2 de abril, dejando atrás lo que podía ser la clave para la solución del misterio.
Se trataba de una carta manuscrita en un sobre con las palabras "No abrir sino después de mi muerte" que su nieta, Barbara O'Brien, encontró en una caja de metal en casa de su abuela.
En la carta, Ferruci-Good afirma que su difunto marido, Robert Good, junto con un policía del NYPD llamado Charles Burns, y su hermano taxista, Frank Burns, fueron los responsables de la muerte de Crater.
Informaba además que el juez estaba enterrado en Coney Island, debajo del paseo marítimo cerca de la West Eighth Street, el sitio actual del Acuario de Nueva York, lugar en cual, durante su construcción, se descubrieron cinco cadáveres.
La caja de metal también contenía amarillentos recortes de prensa sobre la desaparición de Crater, con apuntes garabateados en los márgenes.

Sin embargo, nada de esto puede confirmarse, puesto que en los informes policiales sobre las obras efectuadas durante la construcción del acuario, no incluyen los informes de los restos óseos allí encontrados.

La desaparición del Juez Joseph Crater sigue, al día de hoy, siendo un misterio.

Bibliografía:  
*Grandes crímenes sin resolver - Nigel Blundell
*Hemeroteca New York Time

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domingo 30 de agosto de 2009

El Enigma De Las Momias De Llerena

(Torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada)
Llerena es una localidad de la provincia de Badajoz en la Comunidad Autónoma de Extremadura con un bello patrimonio artístico, entre los que se encuentran la Plaza Mayor y la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, construidas entre los siglos XIII y XIV . Ambas fueron, en el año 1964, protagonistas de unos descubrimientos sobre los que lustro y medio después, lloverían ríos de tinta.
Ocurrió que en dicho año de 1964, se intentaba localizar los restos de una antigua fortificación alminar, para lo cual se levantó el pavimento de la Plaza Mayor.
Durante estos trabajos aparecieron bajo el suelo una gran cantidad de huesos, cráneos y restos humanos. A pesar de que se dedujo de que se trataba de un antiguo camposanto, sobre el que se había construido la Plaza.

La conmoción que produjo en la población fue inmensa, pero lo sería aún más cuando procedieron a localizar la supuesta fortificación en el interior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, concretamente en el interior de una de las torres del templo. Para ello hubo que derribar un muro que taponaba una presunta zona muerta.
La sorpresa fue encontrar en esta zona muerta una entrada tapada, que tuvo que romperse para poder entrar.
Lo encontrado en su interior fue superior a lo que cualquiera hubiera podido imaginar. Centenares de cadáveres, algunos de ellos momificados, estaban repartidos por doquier y la mayoría mostraba extrañas posturas y expresión de horror o terror en sus rostros.

A pesar de que este nuevo descubrimiento conmovió doblemente al pueblo, la entrada a la oquedad fue tapiada de nuevo y de aquellos restos solo quedaron rumores.

Extrañamente la prensa de la época no recoge noticia alguna sobre el suceso, o al menos, no en las hemerotecas.

Ya en el año 1979, se procede a recomponer el Patrimonio Histórico y comienza la restauración en la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada. Nada más comenzar en la Torre, los restos tapiados quince años antes volvieron a salir a la luz.

De este redescubrimiento si existen noticias que varias publicaciones, aunque la hemeroteca que más contenido tiene es la de ABC.

DESCUBRIMIENTO DE LOS RESTOS

(Diario ABC de MADRID, viernes 6 de Julio de 1979. Pág. 43 –)

IMPORTANTE YACIMIENTO DE CUERPOS MOMIFICADOS (última hora).- Más de mil cadáveres han aparecido en una torre aneja a la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, completamente momificados e incluso alguno de ellos con vestiduras, que se han conservado en buen estado. Se han desplazado hasta Llerena (Badajoz) equipos de antropólogos de las Universidades Autónoma y Complutense, de Madrid y Barcelona, y en estos momentos se encuentras realizando el traslado de las momias a Madrid para someterlas al estudio del “carbono 14”.
Según los expertos que han acudido a estudiar este hallazgo, todavía es pronto para determinar la antigüedad exacta de las momias, hasta tanto no se tengan los resultados de los análisis pertinentes.
Este es, posiblemente, uno de los más importantes yacimientos de cuerpos momificados en Europa.
Los cadáveres aparecen en actitudes de haber sufrido una situación terrorífica, con las manos abiertas y las manos crispadas.
Es curioso apreciar que en el lugar se hayan encontrado algunos documentos cuya antigüedad no es superior a los seis años, y también encontrado cerámicas y vasijas de una antigüedad incierta. Se especula sobre la posibilidad de que estos objetos hayan sido llevados a este lugar por ratones o pájaros rapaces.
El descubrimiento se produjo mientras se realizaban, por la Dirección General de Bellas Artes, unas labores de restauración y acondicionamiento de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada.

DOS MIL CADAVERES, SEGÚN EL ALCALDE DE LLERENA-Cuando se procedía a desmontar la techumbre de la iglesia, se desprendió un tabique de la escalera de la torre adosada a la iglesia y apareció lo que puede ser la escalera de la construcción primitiva de la torre, antigua mezquita, con unos dos mil cadáveres, según el alcalde de la ciudad, José Vázquez.
Esta escalera fue tapiada al construir un nuevo acceso a la torre, en el siglo XVII-XVIII, cuando se edificó la iglesia, por lo que se puede suponer que los cadáveres son todos anteriores a esta fecha.
Los cadáveres, entre los cuales hay bastantes momificados, pueden pertenecer a dos épocas, una de la que solo se conservarían restos de huesos, y otra en la que hay cadáveres momificados, algunos con sayos, en posiciones que permiten creer que no fueron enterrados, sino encerrados en el lugar.

OTROS HALLAZGOS.-También ha sido hallado entre los restos un escrito en el que explica que allí yacen veintisiete combatientes de la guerra de 1716 (0 36), así como crucifijos y sombreros de tres picos.
Según ha manifestado a Efe el alcalde, existía en la torre una mirilla por la que los antiguos monaguillos miraban hacia la estancia donde se podían ver varios huesos, que según la tradición popular, pertenecían a antiguos trabajadores de la torre.
También manifestó el señor Vázquez que Llerena fue sede de un importante tribunal de la Inquisición, que actuó contra los iluminados, y cuya jurisdicción llegaba hasta Asturias.
Cuando fueron encontrados los cadáveres, por desprendimiento del tabique, las autoridades provinciales lo pusieron en conocimiento del Instituto Antropológico de Madrid, que desplazó a un equipo a cuyo frente estaba la doctora Rosario Calderón.

En esta primera noticia, se apunta a que la muerte de la mayoría de los restos posiblemente fue producida por actos violentos, ya fueran combatientes de la guerra (los más recientes), o como víctimas torturadas de la Inquisición, (más antiguos), según declaraciones del alcalde de la localidad.

LA NOTICIA CONTINUA APUNTANDO A LA INQUISICION

(Diario ABC de Sevilla, viernes 6 de Julio de 1979. Pág. 45 –)

SE CREE QUE PUEDE TRATARSE DE LOS RESTOS DE LA ACTUACIÓN DE LA INQUISICIÓN EN LA LOCALIDAD PACENSE.- (Crónica de nuestro corresponsal por teléfono).-Este hallazgo –como era de presumir- ha desatado no pocas imaginaciones ingenuamente desaforadas en el contexto de nuestro tiempo. Hay incluso quien ha llegado a interrogarse: “¿Posible holocausto extremeño?”
Más juicioso resulta volver la atención hacia el pasado histórico de la ciudad, que descifrará muchas aparentemente inexplicables claves. Así, es importante recordar que Llerena fue punto residencial de la Inquisición. Su viejo palacio se conserva todavía y puede visitarse.

EL PROCESO DE LLERENA.-En Llerena florecieron con entusiasmo las sectas de los “Iluminados”, que dieron lugar a un ruidoso proceso, por el que fueron llevados a la hoguera la mayoría de sus miembros. Prosperó esta secta de 1570ª 1582. Casos similares ocurrieron en Toledo, Córdoba, Lisboa y Sevilla. En documentos antiguos se conservan los nombres de los encausados en el proceso de Llerena. Hay noticias así mismo de que algunos de los autos de fe tuvieron verificación en la plaza de esta localidad.
En opinión de los expertos, se trata del mayor enterramiento de que se tienen noticias en la historia moderna de España y quizás de Europa. Algunos cadáveres aparecen en el interior del almiar en postura vertical, y extraña también que achacándose en principio estas muertes a la Inquisición, los enterramientos se hallan realizados en la torre que está adosada a la misma.

POSTURAS TERRORIFICAS.-También surge la pregunta de cómo se explican algunas expresiones de desgarro y dolor de algunos de los rostros. Muchos cadáveres aparecen en actitudes de haber sufrido una situación terrorífica, con las bocas abiertas y las manos crispadas. Junto a los restos también se han encontrado objetos como rosarios, vestiduras sacerdotales y vasijas.- T. RABANAL BRITO.

Según van apareciendo restos de huesos y momias va creciendo la certeza de que fueron víctimas del peso de la Inquisición. Se hace constar que Llerena fue importante sede de la misma. Se hace incapié en las horribles muecas y posturas de las momias, gritando una muerte trágica.

(Diario ABC de Sevilla, sábado 7 de Julio de 1979. Pág. 31 –)

LAS MOMIAS DE LLERENA POSIBLE TESTIMONIO DE UN ENTERRAMIENTO COLECTIVO

CRANEOS EN PERFECTO ESTADO.-En opinión de los investigadores, los esqueletos encontrados, más de dos mil, pueden pertenecer a personas que no murieron por causas naturales, aunque este punto no puede ser confirmado hasta que finalice la investigación. Sin embargo, el emplazamiento de las caras y la posición totalmente anormal de las extremidades parecen descartar la muerte natural.
Los antropólogos Rosario Calderón, Vicente Fúster y Gonzalo Trancho, del Departamento de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid, que se han trasladado a Llerena para analizar los restos, han declarado que consideran el hallazgo muy importante y de una antigüedad que data del siglo XV en adelante. El número de momias puede considerarse, a su juicio, único en la península Ibérica, habiendo aparecido más de 600 cráneos completos.

A LA ESPERA DE LA INVESTIGACION.-Las primeras conjeturas suponen que los restos pueden pertenecer a dos épocas: una de la que sólo se conservarían los huesos y otra en la que hay cadáveres momificados, algunos de ellos con sayos, en posiciones que permiten creer que no fueron enterrados, sino encerrados en el lugar. Por otro lado se han encontrado 28 momias cuyas muertes fueron por disparos y, junto a ellas, un escrito donde aparecen el número 26 y el año 1761, así como crucifijos y sombreros de tres picos.
Por su parte, el doctor y catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona, Josep Pons Rossel, ha señalado que el depósito de esqueletos pudo ser originado por el enterramiento continuado de cadáveres en un periodo de tiempo largo. En relación con la posibilidad de que los cadáveres encontrados puedan estar ligados a la actuación de la Inquisición o a la guerra civil, el antropólogo mostró sus dudas al respecto, si bien reiteró que en estos momentos no hay una documentación suficiente para dar una respuesta científica. (Resumen de Efe y Europa Press.)

Cada vez se tiene más certeza de un enterramiento colectivo y va cobrando más peso la explicación de víctimas de la inquisición y de soldados muertos en batalla. Sin embargo, y dando un leve giro a sus declaraciones anteriores, el antropólogo Josep Pons Rossel deja abierta una puerta a la duda con respecto a dicha teoría. (¿Por algún motivo en concreto?)


EL CASO CONTINUA DANDO UN GIRO CASI DE 180º

(Diario ABC de Sevilla, domingo 8 de Julio de 1979. Pág. 27 –)

PARROCO DE LLERENA: “LA EXISTENCIA DE LOS CADAVERES MOMIFICADOS YA SE CONOCIA DESDE HACE AÑOS”

Badajoz.(De nuestro corresponsal.) Continúa en toda la región extremeña el interés despertado por la aparición de unos dos mil esqueletos, y algunas momias, en una estancia oculta en la torre principal de la iglesia parroquial de Llenera. Ante las variadas y dispares teorías sobre el origen de este enterramiento colectivo, hemos mantenido una entrevista con el cura párroco de la misma, que nos ha desvelado algo de su aparente misterio. En opinión de este sacerdote fon Manuel Martín González, que lleva más de veinte años al frente de la iglesia de Llerena, el asunto se ha tratado de una manera sensacionalista y absolutamente desproporcionada.
“Este descubrimiento, que conmueve al vecindario de Llerena y a toda España – dice el sacerdote -, no es nuevo, ni mucho menos. Ya desde hace muchos años se sabía que la iglesia contaba con un osario, adonde eran trasladados los vecinos enterrados en el templo y que por lo que fuera, eran retirados de sus criptas y mausoleos. Yo mismo me asomé más de una vez por un boquete abierto en la parte superior de la bóveda, a través del cual se podían observar los esqueletos…¡ Y no digamos los monaguillos!”

CAMPAÑAS SENSACIONALISTAS.-Además, nos dijo el párroco que en alguna ocasión anterior se habían producido derrumbes parciales de la bóveda y quedaron al descubierto alguno de estos esqueletos. Hace dos años unas emisoras de tendencia izquierdista montaron una campaña acusatoria sobre el mismo asunto.
Es probable que algunos de estos esqueletos fueran puestos de pie cientos de años después de ser enterrados. No sería el primer caso, ya que, como se recordará, el sótano de una iglesia de Madrid se encontró el cuerpo momificado de don José Godoy, que estaba cuidadosamente apoyado contra una pared.
“Se sabe, sin que se hayan efectuado minuciosas investigaciones –comenta el párroco-, que los restos depositados en este osario tiene una antigüedad, cuando menos de cuatrocientos años. Los papeles más modernos y otros objetos encontrados en el interior de la bóveda seguramente fueron arrojados por los monaguillos por uno de los boquetes. Al parecer, era una especia de juego.”

MUERTOS EN GUERRA.-Los arqueólogos y antropólogos que investigan el hallazgo han comunicado que se ha encontrado un documento en el que se afirma que cuarenta de los allí enterrados murieron en la guerra de 1716. Algunos de los esqueletos presentan orificios de bala y otros tienen atados a sus manos rosarios y crucifijos.

UN OSARIO EN LA IGLESIA.-La existencia de un osario en la iglesia de Nuestra Señora de la Granada de Llerena, era conocida por gente del pueblo, incluso por José Menéndez Pidal, manifestó a Efe el archivero de la catedral de Badajoz, Carmelo Solís. De la primitiva iglesia, edificada entre el XV y el XVI, solo queda la capilla de San Juan y una Portada. El resto es obra de finales del XVII al XVIII, mucho más amplia que la primera, por lo que cabe la posibilidad de que los restos encontrados fueran recogidos de las tumbas que pudiera haber en la iglesia o en los alrededores.
En el siglo XIX era común que los cementerios estuvieran en la iglesia o en sus alrededores, y en ciertos casos, cuando se realizaban obras, se procedía a levantar las tumbas, como en la catedral de Badajoz, donde se procedió así en el siglo XVIII. Pero de que se procediese así en Llerena no consta en ninguno de los documentos conocidos hasta ahora, aunque buscaremos por si existiera.
En cualquier caso, para el archivero de la catedral de Badajoz la posible intervención de la Inquisición ha de ser descartada por dos motivos: la no sepultura en sagrado para los reos convictos del Santo Oficio y el elevado número de restos que en ningún caso se corresponderían con los juzgados culpables por la Inquisición.

El párroco de Llerena hace unas declaraciones que ponen en entredicho todo lo publicado anteriormente. Según parece todo el pueblo conocía desde antiguo la existencia de los restos, y él era uno de los protagonistas. También da una explicación ¿coherente? Sobre los mismos, pone ejemplos similares en otros templos y el archivero de la catedral de Badajoz descarta la posibilidad de que fueran víctimas de la Inquisición. Hacen incapié en la antigua costumbre de trasladar los restos antiguos de un lugar a otro, según la conveniencia del momento.

TAMBIÉN SE DESDICEN LOS ANTROPÓLOGOS

(Diario ABC de Sevilla, viernes 13 de Julio de 1979. Pág. 45 –)

SEGÚN ANTROPOLOGOS BARCELONES LOS RESTOS DE LLERENA SON DE EPOCAS DIFERENTES.

Barcelona,12 (EFE) La inmensa mayoría de los restos humanos hallados en Llerena proceden de inhumaciones diferentes, según un informe facilitado por los antropólogos de la Universidad de Barcelona, que se desplazaron a esta localidad para extraer y estudiar los cadáveres.
Aunque el estudio osteológico no ha sido realizado todavía, los cuatro antropólogos-Daniel Turbón, Jaime Beltrán, Clara García y Domingo Toja- dijeron que, por el estado de conservación se distinguen dos grupos; el primero compuesto por la inmensa mayoría, son huesos sueltos, desordenados, que, al parecer, han sido depositados en un osario.
Estos huesos presentan, a su vez, aspectos distintos en su conservación, siendo posible afirmar que proceden de inhumaciones diferentes. Entre ellos aparecen también restos de ataúdes.

OBJETOS ENCONTRADOS.-Respecto a los objetos encontrados, en su mayor parte en las momias, cabe destacar, a su juicio, el predominio de rosarios y fragmentos de páginas de libros con textos en latín y castellanos. También aparecieron dos bonetes, dos anillos, unos Quevedos y trozos de estolas.
Sobre la época a que pertenecen los restos, estiman que pueden corresponder a varias, desde la fecha imprecisa hasta el siglo XVIII.
“En ningún caso –aseguran- hemos encontrado en los esqueletos permitan suponer muertes violentas. El hecho de que algunas momias se encontraran en posición vertical, que ha dado lugar a variados comentarios, no quiere decir que ésa sea su postura original, pues se colocaron así en los primeros momentos del hallazgo para facilitar los trabajos.”
“Por último –aseguran-, ha de tenerse en cuenta que las expresiones descritas como de terror, o las posturas no naturales presentadas por algunas momias, pueden haberse producido, como es normal, durante el proceso de momificación.”

Los antropólogos e investigadores del caso restan importancia a los restos descubiertos y de alguna manera se desdicen en lo que declararon tras sus primeras investigaciones. Ahora tienen explicaciones para los gestos de horror de los cuerpos, las extrañas posturas de los mismos, e incluso al motivo por lo que yacían juntos más de dos millares.

LOS RESTOS PIERDEN SU IMPORTANCIA

(Diario ABC de Sevilla, viernes 27 de Julio de 1979. Pág. 33 –)

LOS RESTOS DE LLERENA NO SON TAN IMPORTANTES.-

Fuentes oficiosas próximas a la Subdirección General de Arqueología han afirmado a Europa Press que, en base a la información que poseen, los hallazgos antropológicos de Llerena (Badajoz) tienen una importancia muy relativa, y, desde luego, inferior a la que se le ha dado en ciertos medios informativos.
Las mismas fuentes han indicado que se trata de un conjunto de enterramientos reinstalados en la torre de la iglesia alrededor de 1789, al realizar obras en ella, y la antigüedad del depósito puede ser de algunos años más que esa fecha.
Finalmente, han indicado que, a la espera de los estudios antropológicos que realizarán especialistas en la materia, todo parece indicar que el conjunto de Llerena pertenece al siglo XVIII y que su mayor importancia va a residir en los amplios conocimientos de antropología física que resultan de una serie tan amplia de esqueletos.

Aún a pesar de que en un principio se definió el hallazgo como el de mayor importancia de España, ahora parece que la importancia es relativa.
El hecho del hallazgo fue cayendo en la laxitud de la memoria y casi olvidado.
Tal vez por motivos que se desconocen había intereses de que sucediese así.

PERO LOS RESTOS VUELVEN A “HABLAR” DE NUEVO

(El Periódico de Extremadura, 25/11/2008 JUAN JOSE Ventura.)
Estaba leyendo sobre las momias de Llerena y me entero, no sin estupor, que sufren un proceso de "saponificación". El asunto es bastante aterrador ya de por sí, pero el palabro tira de espaldas. Y nada tiene que ver con el ex alcalde de Cáceres, sino con una transformación que suelen sufrir los cuerpos cuando son emparedados. Al parecer, la grasa corporal de las momias de Llerena se torna en una masa de color gris y de tacto granuloso, algo que el estudioso extremeño Gonzalo Pérez Sarró ya advirtió en su momento y a lo que nadie hizo caso. Ahora parece que es una de las claves del misterio. Este descubrimiento corroboraría que los 6.000 cuerpos que están en la torre de Nuestra Señora de la Granada fueron encerrados allí en vida por la Inquisición.
Los crímenes contra la Fe eran castigados con brutal dureza y estando en la propia Llerena la sede de la Inquisición en 1501 no es de extrañar que se esmerara en dar un gran escarmiento. Alumbrados e Iluminados formaban una secta que aborrecía todos los signos externos del cristianismo. Fueron exterminados con artilugios de tortura medieval como la pera vaginal o anal, entre otras lindezas. Lo cierto es que si volviera la Inquisición no daría abasto en este planeta de adoradores a dioses paganos y mundanos. Así que aquellos disidentes llerenenses han acabado tras los años convertidos en ranas momificadas, trasunto de una época en la que la Fe no movía montañas, pero podías acabar sepultado por sus piedras hasta el fin de la historia. Refrán: Las momias de Llerena parecen de sapos una colmena.

Según estas últimas investigaciones, definitivamente los restos gritan que fueron emparedados vivos.
La Inquisición sale de nuevo a la palestra como causa de este macabro enterramiento y se comenta más ampliamente sobre los motivos de tan macabro acontecimiento, apuntando como posibilidad a una secta tenebrosa que existió en aquél tiempo y que fue tenazmente perseguida por la Inquisición: La Secta de los Iluminados.

LA SECTA DE LOS ILUMINADOS

A comienzos del siglo XVI llega a España una secta que se denominaba De los Iluminados o Alumbrados, asentándose en distintas localidades. Llerena fue una de ellas.

La doctrina de la secta iba en contra de la adoración y todo tipo de actos relacionados con la misma, tales como la veneración a las imágenes, el agua bendita, arrodillarse ante el Santísimo, la predicación católica, el ayuno, la oración, e incluso la cruz, la Biblia y la hostia. Sodomizaban a las mujeres en actos sexuales como penitencia, y los lugares sagrados eran víctimas de su profanación.

Dado que creció la alarma entre la población, que mayoritariamente deseaba librarse de tan maléficos convecinos, Llerena volvió, en 1570 a convertirse en la sede del Tribunal del Santo oficio.
Este tribunal ya se había instalado en la población en 1501 para, en 1516, trasladarse a Plasencia. De nuevo en Llerena, su mayor prioridad parece ser que fue dar caza a los sectarios y hacerlos desaparecer.


¿Son los restos encontrados de los maléficos sectarios, víctimas finalmente de la Inquisición? Y de no ser así: ¿A quiénes pertenecieron dichos restos?

Son numerosas las lagunas carentes de datos que lo rodean toda esta historia, ya no se sabe si por falta de más investigaciones pertinentes, o por que “algo” impide que salgan a la luz.
Yo simplemente me he limitado a transmitir las noticias de la época y la transformación que las mismas fueron sufriendo, y desde luego, la más determinante del final.

Cada cual que saque sus propias conclusiones.

Noticias:
*Hemeroteca ABC
*Hemeroteca El Periódico de Extremadura

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lunes 17 de agosto de 2009

La Casa De Las Sirenas De Sevilla

La Casa de Las Sirenas - Fotografía de Pedro J. Saavedra
Tengo que reconocer que el caso de La Casa de las Sirenas me atrapó desde que tuve noticias de él hace ya algún tiempo, pero los datos, desde que yo tuve conocimiento del mismo, prácticamente no han recopilado más información. La única que existe hasta el momento, (al menos yo no he encontrado nada nuevo), es el proyecto de investigación por parte de Angel Rivero López y que publica en su página web Lo Oculto.

La Casa de Las Sirenas, no ya como misterio sino como edificio o monumento, atrajo mi atención ya desde mi niñez, tal vez por ser uno de los más conocidos de mi ciudad, o tal vez por el aura de misterio de la que siempre estuvo acompañada, sobre todo antes de su restauración, cuando era un pobre y mísero edificio derruido.
Durante un tiempo estuve buscando, a través de hemerotecas de periódicos y de documentos de historia, datos sobre la misma, y desde luego, de La Casa de Las Sirenas tiene tras de sí una larga y profunda historia.

Barón Haussmann

Según una primitiva leyenda, la mansión habría sido ordenada edificar por la princesa Ratazzi, María Letizia Wyse Bonaparte, descendiente de Napoleón, al Barón Haussmann prefecto del Departamento del Sena que en su día recibió el encargo Napoleón III de llevar a cabo un programa de reformas en París, construyendo lujosas mansiones, y creando un nuevo tipo de arquitectura afrancesada que se extendió por otros países, tanto europeos como latinoamericanos, durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.
Maria Letizia Wyse Bonaparte
Tal vez la princesa quiso refugiarse en Sevilla una casa semejante al palacio que la cobijó en París y esperar tristemente la muerte viendo pasar tras las vidrieras, berlinas y landós, sombreros, miriñaques y encajes, por los majestuosos paseos que entonces se derrochaban por la Alameda, siendo muy probable que sus lloros y lamentos quedaran apresados entre la nobleza de tan sofisticado edificio.

Sin embargo paralela a esta historia camina otra que cuenta con más fidelidad y credibilidad debido a los documentos y datos que aún se conservan, y que comienza allá por el año 1853.

En aquellos años, la Alameda de Hércules de Sevilla era uno de los lugares más emblemáticos de la capital, lugar de ocio y paseo y donde residía y de daba cita la flor y la nata de la sociedad.
Es por esto que Don Lázaro Fernández de Angulo, Marqués de Esquivel y poderoso terrateniente, poseedor de una de las veinte fortunas más poderosas de la Sevilla de la época, decide construirse una casa-palacio de tipo afrancesado en el citado lugar, entre la Alameda de Hércules y la calle de la Inquisición vieja, solicitando para ellos los servicios del ilustre arquitecto Joaquín Fernández Ayarragaray.
El edificio comenzó a edificarse en 1861, terminándose su construcción en 1864 y se lo bautizó con el nombre de “El Recreo de la Alameda”.
"El Recreo de la Alameda o Casa de Las Sirenas"
Estaba edificado sobre un terreno de mil ochocientos metros cuadrados, de los cuales mil doscientos se destinaron una edificación con techumbre de pizarra de dos plantas más un ático. Contaba con patio central y sendos jardines francesesados, aislados del exterior por un muro culminado por motivos románticos y una rampa que daba acceso al interior, y que soportaban las esfinges de dos sirenas de bronce, y otras menores en la cima de las jambas de esta portada,
que dieron origen al nombre popular con el que ya sería conocido: “La Casa de las Sirenas”.
El conjunto se complementaba con dos edificios anexos que servían a su vez de tapia.
El uso de los mismos era seguramente de caballerizas o apeadero.

Sin embargo el Marqués de Esquivel no vivió en ella más de seis años y procedió a su venta,
pasando por ella diversos dueños, llegando a vivir durante muchos años en ella la familia de la Portilla, una de las más renombradas de entonces.




















Poco a poco la Alameda fue perdiendo el poderío que otrora poseyera, degenerando en la decadencia. Desconozco el motivo por el que la familia Portilla abandonó la mansión allá por los años cincuenta del siglo XX, pero lo que sí se sabe es que La Casa de las Sirenas, al igual que la Alameda, fue decayendo poco a poco, convirtiéndose en casa de citas en la España de la posguerra.
De una manera o de otra, los últimos moradores, tal vez debido a la época de escasez y miseria, tal vez por dejadez, la fueron dejando morir en su abandono, siento total su decadencia posterior a 1980, fecha en la que dejó de estar habitada.

Ya por sobre los años cincuenta, corrían rumores de misterio sobre La Casa de las Sirenas.
Los vecinos colindantes, se hacían confidencias a media voz de ruidos extraños provenientes de la casa, y la chiquillería jugaba a convertirse en valientes e intrépidos capitanes para reptar por sus muros casi derruidos y adentrarse en su lúgubre interior, cubierto de polvo y telarañas, con alguna que otra lámpara modelo Versalles que daba fe de lo que en otro tiempo había sido.

Aún a pesar de tales actos de valentía, siempre salían precipitadamente de la misma, con la cara pálida como la cera, los ojos desmesuradamente abiertos, y sobre todo, presas del miedo y del pánico. Entre ellos se contaban lo que habían visto, lo que habían oído, lo que habían percibido: Etéreas figuras que pululaban por la estancia, golpes provenientes de ningún sitio, sonido de pasos inesistentes e incluso murmullos que se alejaban en el aire.

Las murmuraciones contaban, que debajo de la casa pasaban túneles, y que además en la casa habitaba un fantasma, puede que proveniente de los mismos, o del mismo núcleo de la familia de la Portilla.

La historia provenía de cuando esta familia habitaba en ella. Según decían, uno de sus descendientes podría haber estado confinado dentro de la vivienda hasta el día en que murió. Este descendiente, acomplejado y traumatizado desde su infancia por su condición homosexual, habría optado por llevar una vida de reclusión dentro de su propia casa, autocastigándose por ello. Pero existían otra versión similar aunque con una notable diferencia: el enclaustramiento no había sido voluntario, sino obligado por sus propios familiares, temeroso de que lo que entonces se consideraba una vergüenza saliera a la luz pública, siendo muchos los que afirmaban que además lo mantenían atado para que no se escapase.

Tal vez su muerte fuera natural, tal vez provocada, pero todos entonces aseguraban que el supuesto fantasma que habitaba en las ruinas de la casa era el suyo.

Ya fuera cierto o puro juego de la fantasía, La Casa de las Sirenas siguió manteniendo un cierto aura de misterio hasta el final de sus existencia, cuando ya totalmente derrumbada por falta de asistencia, fue demolida a principios de los años noventa de la pasada centuria y reconstruida nuevamente, fiel réplica del original, majestuosa y altanera, para convertirse en el Centro Cívico Las Sirenas, lugar cultural que ha vuelto a hacer resurgir la sufrida Alameda de Hércules.

La Casa de Las Sirenas ya convertida en Centro Cívico
Pero han vuelto a circular los rumores de que el personal de seguridad del edificio percibía fuerzas extrañas, e incluso alguien aseguró haber visto una figura etérea en las caballerizas.

Tal vez, ahora que están tan en voga las leyendas sobre fantasmas y fenómenos paranormales, estos rumores que resurgen de nuevo sean fruto del deseo popular de devolver de nuevo a La Casa de las Sirenas, el mismo misterio que se le otorgó en otro tiempo, lo mismo que se la ha devuelto la majestuosidad de entonces.

Como quiera que sea, el personal del Centro Cívico guarda silencio y no se pronuncia sobre el tema. No se sabe si porque todo sea una mera leyenda urbana, o porque se vean “obligados” a mantener la boca cerrada.

Fuentes:
*Hemeroteca ABC
*Clamor Popular

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jueves 30 de julio de 2009

Bruno Amadio, Cuadros Que Lloran

Este es el mapa de Alemania, y la zona coloreada en rosa corresponde a la región de Ruhr, la más industrial del país. Sin embargo esta proliferación industrial se vería seriamente dañada cuando en 1922 es ocupada por Francia como respuesta a los impagos por parte de Alemania que le habían sido impuestos en 1919, en el tratado de Versalles.



El tratado de Versalles fue un tratado de paz realizado al final de la Primera Guerra Mundial en el Palacio de Versalles, en Versalles, Francia, que puso fin al estado de guerra entre Alemania y los países aliados. En el mismo, y entre otras muchas disposiciones rezaba una, en la que Alemania aceptaba toda la responsabilidad de haber causado la guerra, comprometiéndose al desarmarse, y a realizar importantes concesiones territoriales y pagar indemnizaciones a los estados vencedores.


Según los resultados de las investigaciones realizadas por expertos de Mundo Parasicológico en este lugar de Ruhr habrían vivido la mayoría de los niños que en su día fueron pintados en lienzos por Bruno Amadio, también conocido por el pseudónimo de Giovanni Bragolin, cuadros que bastantes décadas después serían considerados como “cuadros malditos”.


De Bruno Amadio no es mucho lo que se conoce, y los pocos datos que se tienen son en ocasiones contradictorios. Tal vez este desconocimiento ha dado pie en cierta medida, a la leyenda que planea sobre este artista y sus cuadros.

Parece ser que nació en Venecia, según algunos entre 1890 y 1900, y según otros en 1911, formándose en la pintura como un clásico, aunque su obra sería considerada como mediocre y falta de talento. Se tiene conocimiento de que fue fascista, partidario de Mussolini y un entusiasta de la propaganda fascista, con la que llegó a colaborar con sus pinturas.

Luchó en el frente y esta experiencia lo traumatizó e impresionó sobremanera, ante el sufrimiento de las víctimas y de los niños que quedaron huérfanos e indefensos en la ciudad en ruinas.


Bruno Amadio

En 1945 Bruno Amadio se traslada a España y se instala en Sevilla, en dónde permanece durante largos años para posteriormente trasladarse a Madrid. A partir de este momento Bruno Amadio no ha dejado pista alguna. Nada más se ha sabido de él, aunque hay quien afirma que en la década de los setenta de traslada a Padua, Italia, y que su fallecimiento se produce en 1981.



Como consecuencia del impacto que le causaron las imágenes de la guerra, Bruno Amadio realiza una serie 27 cuadros que representan a niños llorando, y que serían conocido con el nombre de “Los Niños Llorones”.




















El modelo que posó para su primer cuadro de la serie era un niño internado en un orfanato, y Bragolin supo captar y reflejar todo el dolor y la tristeza que emanaban de él, impúber abandonado sin familia que lo amparara. El cuadro impresionaba y obtuvo todo el éxito que el autor ansiaba. Se hicieron de él múltiples reproducciones que se distribuyeron mayoritariamente por España, aunque también por diversos puntos del mundo.





















En este primer cuadro, Bruno Amadio oculta su nombre propio y firma la obra con el pseudónimo de Giovanni Bragolin. Posteriormente lo utilizaría en todas sus obras.


Todos estos cuadros tuvieron una gran acogida y se hicieron muy famosos en todo el mundo. La mayoría de los hogares contaban con una réplica de alguno de ellos, tal era la ternura y tristeza que transmitían los niños retratados en ellos. Poco se sabía entonces de que un día serían conocidos y denominados como “cuadros malditos”.





















Esta denominación sería lanzada como noticia en la década de los ochentas por un periódico británico sensacionalista, The Sun, según el cual, existía una gran cantidad de testimonios hechos por los bomberos aseguraban que en la mayoría de las casas a las que acudían por haberse provocado un incendio contaban con uno de estos cuadros, que por causas que desconocían siempre quedaban intactos.


La noticia causó un gran impacto, dado que eran muchos los hogares que lucían alguna de de estas representaciones. Incluso hubo testimonios de fenómenos extraños y sucesos inexplicables en torno a quienes los poseían.

Había testigos que narraban como se sentían apresados ante la triste mirada del niño, sintiendose incapaces de apartar la mirada. Otros aseguraban que desde que eran poseedores de ellos, misteriosamente desaparecían objetos que no volvían a ser encontrados.





















Todo ésto causó cierto terror colectivo, y la mayoría de sus propietarios optaron por deshacerse de ellos quemándolos, única y supuesta manera de acabar con la maldición, que según se decía, estaba encerrada en el niño.


La Leyenda

Dos versiones planean sobre la creación de “Los Niños Llorones”.


Una de ellas apunta a que los cuadros fueron realizados una vez que el pintor se trasladó a Sevilla, tomando como modelos a niños de casas de orfandad.


La otra, y según investigaciones realizadas por expertos de Mundo Parasicológico , a través de revelaciones en secciones de Ouija, cuenta que los lienzos se hicieron en 1919, en plena guerra mundial, cuyos modelos eran niños de orfanatos que habían perdido a sus padres y familiares durante la guerra


Pero las dos hipótesis coinciden que cuando las realizó, Amadio era un pintor mediocre que pasaba desapercibido, y vivía permanentemente frustrado porque su trabajo no era reconocido por la sociedad. Desesperado, y siempre según la leyenda, llegó a hacer un pacto con el diablo a cambio de que su obra fuera reconocida en el mundo. Como consecuencia, los lugares en los que se encontraran alguno de estos cuadros serían pacto de males y desgracias, víctima de incendios que arrasaban con todo menos con el cuadro, que siempre quedaría intacto. Esta maldición la llevarían consigo tanto los cuadros como sus reproducciones.


Y eso no es todo, al parecer las pinturas que hizo Amadio de estos niños, tienen escondido entre sus pinceladas a un demonio que devora al niño, (tal vez por eso lloraban). Se cuenta que si se gira el cuadro 90º se puede ver en algunos de ellos.


Esta es la muestra y que cada cual opine por sí mismo.

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jueves 23 de julio de 2009

La Misteriosa Experiencia Del Matrimonio Hill

El matrimonio Hill

El 19 de Septiembre de 1961, el matrimonio compuesto por Barney y Betty Hill fue protagonista de un episodio que cambiaría sus vidas.

Barney Hill, varón de 39 años de raza negra, trabajaba como empleado postal. Había sido presidente de acción política del NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color). Su trabajo era recoger quejas de abusos cometidos contra gente negra y pasarlas a la autoridad central del Estado. Estaba casado en segundas nupcias con Betty, mujer de raza blanca y con quien vivía en Portsmouth, en el estado de New Hampshire.

La existencias que ambos llevaban no era de lo más idílica, pues Barney sentía serios remordimientos por haber abandonado a su anterior esposa y a sus hijos para casarse con una mujer de raza blanca; además la presión a la que estaban continuamente sometidos por tratarse de una pareja interracial, en un tiempo en el que el racismo abundaba en EE.UU., provocó a Barney una úlcera de estómago y un principio de desequilibrio emocional, que lo instó a asistir a un psicólogo. Barney era un escéptico del fenómeno Ovni.

Betty Miller, de 41 años, era encargada de Auxilio Social trabajando en obras sociales de la beneficencia del estado.
En una ocasión sus padres y su hermana le hicieron la confidencia de que habían sido protagonistas de la visualización de un ovni, tras lo cual, Betty llegó a creer absolutamente en ellos e interesarse sobremanera por el tema, soliendo leer libros sobre el particular y disfrutando con películas y seriales referente a ello.

A falta de hijos con los poder ejercer de padres, Betty y Barney Hill se hicieron con Delsey, una perrita a la que integraron en la familia y que en el episodio que vivieron en 1961, fue un testigo mudo.

En ese año de 1961, en el mes de septiembre, el matrimonio Hill decidió tomarse unas vacaciones e irse a descansar unos días a Canadá, realizando el viaje en su coche Chevrolet Bel Air, modelo 1957, hacia donde partieron el 14 de septiembre, y emprendiendo el camino de regreso el 19 del mismo mes.
Circulaban por una carretera de New Hampire, a eso de las ocho de la noche, cuando tras tomar la autopista US3 en White Mountains, Betty divisó bajo la luna una luz parecida a una estrella, y que aparentemente tenía movimiento. Tratando de averiguar de qué podía tratarse, detuvieron el vehículo varias veces para observarlo bien con los prismáticos que siempre llevaban en la guantera.
La luz se veía bastante lejos, y les pareció que se movía, aunque no estaban seguros. Siguieron su camino mirando aquello que desaparecía detrás de árboles o la cima de una montaña para reaparecer de nuevo, pero encontraban difícil saber si se movía o si era el movimiento del coche lo que daba la impresión que se movía.

Mapa del lugar de los hechos
A Barney también le pareció que la luz se movía y sacó la conclusión que era un satélite.

Reanudaron el viaje con Barney al volante y Betty observando con los binoculares los movimientos de lo que ya había logrado comprobar que se trataba de un objeto en el que creyó ver una hilera de ventanas. Se encontraban a algo más de tres kilómetros al norte de Woodstock. Pensaron que podía ser un avión pequeño y siguieron su trayectoria.
Sin embargo pero Betty insistía induciendo a su marido que aquello era algo extraño. Para entonces Betty tomó aquella luz como un OVNI.

En determinado momento Delsey estaba inquieta, como suele suceder cuando los animales piden hacer sus necesidades, y Betty dijo que era mejor parar y dejarla bajarse y de paso observar aquello.
Detuvieron de nuevo el coche para poder observarlo mejor y comprobaron que se trataba de un objeto grande, que repentinamente cambió de dirección y haciendo una curva se dirigió hacia ellos, se desplazó frente al auto y voló hacia la derecha del camino, dónde quedó suspendido quietamente.
Ante los ojos incrédulos del matrimonio, el objeto soltó de su interior otro más pequeño y descendió sobre el automóvil. Su diámetro tenía la misma anchura que la distancia entre dos de los postes del teléfono y silenciosamente hizo una vuelta completa sobre la carretera, quedando sólo a unos treinta metros de distancia de ellos.
En ese momento el matrimonio Hill tuvo miedo y optó por alejarse de allí a toda la velocidad que el coche se lo permitía, que no era poca. Al partir escucharon unos fuertes zumbidos procedentes del objeto que se les había acercado. Unos cincuenta kilómetros más adelante volvieron a escuchar el siniestro zumbido, pero en esta ocasión sin llegar a ver objeto alguno. El matrimonio consultó el reloj y comprobaron asombrados que entre ambos zumbidos, y en un recorrido tan solo de cincuenta kilómetros, y a gran velocidad y sin detenerse, habían transcurrido nada menos que dos horas.
Ellos no tenían conciencia de ese tiempo, y todo hubiera quedado reducido a una extraña experiencia, sino hubieran sufrido ambos posteriormente extrañas e inquietantes y frecuentes pesadillas, llegando a tal punto de inquietud, que el matrimonio tomó la decisión de acudir a la consulta de un psiquiatra, el doctor Benjamín Simon.

Una vez relatada su experiencia, el facultativo decidió someterlos a hipnosis, y los recuerdos de los Hill demostraron que durante esas dos horas perdidas, habían sido raptados por tripulantes del extraño artefacto.
Lugar en el que los Hill detuvieron el auto
Básicamente los relatos de Barny y Betty coincidían. Según éstos, los tripulantes eran unos seres de aspecto humanoide, de estatura mediana, que se comunicaban mediante telepatía.

Benjamín Simon

Coincidían ambos testimonios curiosamente, que llamaban poderosamente la atención sus ojos, que resultaban especialmente siniestros, “muy parecidos a los ojos de los gatos”. Barny añadía que se alargaban hasta casi las sienes, por lo que su campo visual debía ser considerablemente más amplio que el de los humanos, lo cual inquietaba al matrimonio sobremanera.

Tras someterlos a varias pruebas médicas, entablaron con ellos un diálogo en el que se interesaron por los conceptos humanos de Vejez, Tiempo, Vida, Muerte, etc. Ellos dieron también su opinión sobre estos temas tan profundos. Luego les mostraron lo que sin duda era un mapa estelar y señalaron sobre el mismo un punto concreto, que debía ser su lugar de origen.
Betty comprobó luego, sobre mapas estelares confeccionados por astrónomos, que el punto indicado correspondía a la estrella identificada como CTA – 102, en la constelación de Pegaso.

La experiencia del matrimonio Hill no terminó con la constatación de la realidad del secuestro.

Betty Hill en su 85 cumpleaños

Posteriormente sufrieron experiencias de todo tipo, incluso poltergeist y otros fenómenos que entran ya plenamente en los terrenos de la parapsicología. Incluso hicieron en varias ocasiones su aparición en la casa los denominados “hombres de negro”, que forman parte de la historia secreta de los ovnis.

El caso de los Hill fue conocido públicamente en 1966, cuando la revista Look publicó dos artículos del periodista norteamericano John G. Fuller, en los que se narraba cómo seres alienígenas habían secuestrado en 1961 a una pareja en una carretera secundaria del estado de New Hampshire.


Barney Hill falleció en febrero de 1969 como consecuencia de un derrame cerebral.

Betty Murió el 17 de octubre de 2004, a los 85 años de edad.


La historia que vivieron dio origen al libro “El Viaje Interrumpido” escrito por John G. Fuller

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