miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Quién Mató A Bruce Lee?


La tarde del 20 de julio de 1973, Bruce Lee (San Francisco, 1940) se encontraba repasando el guión de la que sería su próxima película, curiosamente titulada “Game of Death” (Juego con la muerte), en el apartamento que la actriz Betty Ting Pei, con la que mantenía un secreto romance, tenía en la capital de Hong Kong. Bruce comenzó a quejarse de un repentino dolor de cabeza, así que le pidió a su compañera algún tipo de calmante. Después de tomarse la tableta de Equagesic, un analgésico para combatir la jaqueca, el actor decidió echarse un rato sobre la cama para descansar.

Unas semanas antes, el 10 de mayo, Lee ya había sufrido un extraño e intenso dolor de cabeza cuando se encontraba ultimando el doblaje de uno de sus films. En aquella ocasión cayó desplomado al suelo mientras su cuerpo se convulsionaba de dolor. Gracias a la rápida asistencia médica, el karateka fue ingresado en el hospital, donde recuperaría el conocimiento dos horas después. A pesar de la insistencia de los doctores en realizarle los oportunos análisis para comprobar su estado de salud, Lee se negó rotundamente a someterse a ninguna prueba, afirmando que se encontraba absolutamente bien.

Aquella tarde de julio, nada hacía presagiar lo que ocurriría. Un rato después de que el actor se hubiera echado a dormir, Betty decidió que era la hora de despertarle para ir a cenar. Sin embargo, no lo logró… Después de avisar por teléfono al productor Raymond Chow, decidieron llamar a una ambulancia que trasladó al actor a la sala de urgencias del Hospital Queen Elizabeth, donde fallecería horas más tarde.

El hecho de que en principio se ocultase a la prensa que la muerte de Lee había acaecido en la vivienda de su amante – recordemos que éste se encontraba casado con Linda Emery -, así como las extrañas e inexplicables circunstancias que rodeaban tan inesperado trance, hizo alimentar todo tipo de rumores y conjetura. Incluso los titulares de la prensa más sensacionalista llegaron a afirmar que Burce Lee no había muerto y que su desaparición había sido un montaje organizado por la China Comunista, que le había reclutado para que adiestrase con sus técnicas al ejército rojo.
Sus más condicionales fans, estremecidos ante la idea de no volver a ver más películas del genial intérprete injustamente olvidado por la Academia de los Oscar, no tardaron en aventurar que, detrás de la extraña muerte, se encubría un perfecto asesinato.

¿Quiénes pudieron conspirar para asesinar al karateca favorito del celuloide? Enseguida se señaló como posible móvil una vendetta procedente de ciertos colectivos pertenecientes a las oscuras y siniestras sociedades secretas chinas de las Triadas. Las mentes más calenturientas especularon con la posibilidad de que el repentino óbito de Lee hubiese sido el resultado de un ataque propiciado a través de una técnica secreta procedente del arte oriental, solamente conocida por ciertos guerreros ninja, bautizada como la “palma vibratoria”. Este método de ataque consiste en generar una detonación en el aire, generando una vibración capaz de alterar el organismo para causar finalmente la muerte. Solo algo así podía explicar que la autopsia realizada sobre el cadáver de Lee revelase que su cerebro se hubiera inflado, pasando de un peso inicial de 1.400 grs. a 1575, de manera totalmente inexplicable.
También se sugirió la hipótesis de que hubiera sido envenenado por adeptos de alguna escuela oriental – suponemos que corroídos por la peor de las envidias al no poder lograr el grado de maestría en las artes marciales alcanzado por Lee – utilizando alguna hierba venenosa desconocida por los médicos, y que pasaría desapercibida en el diagnóstico forense.

En el colmo de las conspiraciones que pretendían responder a la interrogante de ¿quién mató a Bruce Lee?, hubo quien aseguró, que días antes de que se produjese el inesperado infortunio, un exaltado Charles Mason gritaba desde su celda: “Bruce Lee, me has traicionado, eres un puerco traidor. En lugar de irte a predicar al desierto te has aliado con los blancos, pero yo ajustaré cuentas contigo, pronto tu corazón dejará de latir…”

¿Fue el mito de las artes marciales víctima de una maldición satánica?

Fuente de datos: “Cine y música malditos” – Antonio Luis Moyano

5 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Estuve en Hong Kong, en el paseo de los artistas y hay un monumento de él en el que todos se fotografían delante.
Lastima que muriese tan joven.
Un abrazo

Misterio dijo...

Sí que es una pena, prometía mucho. Su muerte, como la de tantos otros artistas, siempre estará sumida en el misterio.

Un abrazo

Isabel dijo...

Supongo que sería algún tipo de encefalitis. El misterio siempre rodea a los mitos que mueren jóvenes, pero son humanos como los demás y las enfermedades comunes aunque crueles, también les afecta a ellos.
Encantada de leerte

Misterio dijo...

Así es Isabel, pensamos que por verlos en la pantalla son superhéroes y nada más lejos de la realidad.

Un abrazo

Andrea Méndez dijo...

Hola, veo que lleva rato sin publicar infomración nueva...no deje morir su blog,es muy interesante. saludos. :)

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