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viernes

El Pasajero 113


El avión Cmet IV Havilland, con matrícula G-APDN, CON 107, con 105 pasajeros y 7 tripulantes a bordo, despegó el 3 de Julio de 1970 del aeropuerto de Manchester (Reino Unido), con destino a Barcelona (España).
Tenía previsto su aterrizaje en el aeropuerto de El Prat siguiendo la aerovía UB31. Después de haber sobrevolado Toulouse, siguió hasta Arbucias cometiendo allí su primera equivocación. Este error, y el azar jugaron un papel decisivo en el destino de la tragedia que estaba a punto de producirse.

Era la primera vez que los pilotos, en este vuelo charter, volaban hacia esta ciudad.

Cuando sobrevolaban la montaña de Monstseny, situada en el parque natural del mismo nombre, en las inmediaciones de la ciudad de Barcelona, de adentraron en una espesa niebla que lo cubría todo por completo, algo extraño en aquella época del año.
Navegaban siguiendo el tradicional sistema de VOR's. El piloto confundió el VOR's y se pensó que estaba sobre Sabadell, informando de la posición ala torre de control. Desde El Prat le indicaron que girara a la izquierda rumbo 140. Ya había descendido mucho considerando su proximidad al aeropuerto (3.900 pies, unos 1.300 metros). Las instrucciones se siguieron y fueron directos al desastre.

 
Y junto al error del piloto intervino el azar. En el radar del aeropuerto de Barcelona los controladores vieron un avión en Sabadell y relacionaron el punto en la pantalla con el avión inglés. Lo situaron rápidamente  y procedieron a dar a la nave las indicaciones pertinente, que debido al error que se había producido, la condujeron inevitablemente a la tragedia, precipitándose la nave irremediablemente a estrellarse en la montaña.


El avión se estrelló a las 18.05 horas muy cerca de la carretera de Santa Fe del Montseny, entre este lugar y Sant Marçal. Es decir, en la parte baja de la montaña.
Chocó a 450 km./h. y sólo en el último segundo se dieron cuenta que se estrellaban. El avión cortó todas las copas de los pinos en su intento de ganar altura y quedó totalmente destrozado, excepto la cola. Todo el equipaje quedó desparramado por las copas de los árboles. Los cadáveres, totalmente mutilados.

Los 105 cinco pasajeros y los y tripulantes, murieron en el acto.



Dada la voz de alamar por algunos testigos presenciales del siniestro, inmediatamente de puso en marcha el equipo de salvamento, encontrando, cuando llegaron al lugar, la terrible catástrofe.
Poco a poco miembros de la Cruz Roja, Guardia Civil, y otros organismos fueron recuperando todos los cadáveres entre los restos retorcidos de la nava siniestrada. La sorpresa de todos fue mayúscula cuando terminada las tareas de rescate los cadáveres recuperados fueron 113 en lugar de los 112 registrados en las litas oficiales del vuelo.



Se puso entonces en marcha una investigación por parte de la Guardia Civil por todos los pueblos de la zona y sus inmediaciones, intentando localizar algún vecino desaparecido, pues se barajaba la posibilidad de que el cadáver número 113 pudiera tratarse de una víctima colateral que pudiera encontrarse en la zona en el momento del accidente. Sin embargo ningún vecino había desaparecido ni tampoco nadie procedente del Reino Unido, o ningún otro lugar fue echado en falta ni reclamado por familiar alguno. 


 Ningún cadáver fue repatriado a Inglaterra y todos están enterrados en el cementerio de Arbucias, donde existe una placa en su memoria.



Dado que en aquella época aún no existían las pruebas de ADN, el asunto fue cerrado con rapidez dejando multitud de preguntas e incógnitas en el aire.

¿Qué extraño fenómeno hizo que la montaña de Montseny se cubriera de aquella espesa niebla, algo inusual en aquella época del año?
Y sobre todo:
¿Quién era el pasajero número 113 que viajaba en el vuelo procedente del Reino Unido?

Al día de la fecha el misterio sigue sin ser desvelado.


Imágenes tomadas de:
*orbistertiusescalando

domingo

El Hundimiento Del Salem

El superpetrolero Salem, de 96.000 toneladas, era una bomba de relojería flotante, en peligro de convertirse en una enorme bola de fuego en el momento menos pensado. Pero su capitán, sus oficiales y sus dieciocho tripulantes estaban tranquilos, rechazando visiblemente el pánico, esperando silenciosamente sobre la cubierta y escrutando el horizonte para ver si pasaba algún barco.
El 17 de enero de 1979, el capitán griego del Salem anotó en su cuaderno de bitácora que el barco había sido sacudido por una serie de explosiones que le habían dejado flotando impotente y sin motores en el océano Atlántico, a ciento sesenta kilómetros de la costa africana de Senegal.
El cuaderno de bitácora del buque consignaba también, con alivio, que las misteriosas explosiones y los pequeños incendios no habían inflamado la enorme carga de 200.000 toneladas de crudo volátil de kuwaití almacenado en los depósitos del petrolero.

El “Salem” en sus buenos tiempos, cuando todavía se llamaba “Sea Sovereign”, pertenecía a la Salénrederierna y lucía una bonita bandera sueca en la popa

El Salem permaneció a flote otras treinta horas. Casi inevitablemente, en aquella ruta tan frecuentada, fue avistado por el petrolero British Trident, que había zarpado de Inglaterra y se dirigía a la terminal del Golfo Pérsico de la que había salido el Salem hacía más de un mes. Veinte minutos después de haber avistado el British Trident al Salem, el buque británico recibió la primera y única llamada de socorro del barco averiado.
En el momento en el que el British Trident viró para responder a la llamada, una brillante nube de humo anaranjado se elevó del Salem. Pero no hizo falta que los salvadores se acercasen demasiado. A los treinta minutos, los sólidos botes salvavidas del Salem les salieron al encuentro en mitad del trayecto. Los marineros británicos no pudieron dejar de admirarse al ver la tripulación del Salem, pausada y perfectamente serena después del terrible peligro que acababan de pasar, cuando subieron ordenadamente a bordo del British Trident, con sus maletas completamente dispuestas.
El buque había permanecido un día y una noche a flote, aunque ligeramente escorado. Se había podido presumir que, con un poco de suerte, el Salem aguantaría mucho más, tal vez el tiempo suficiente para una reparación de urgencia y para salvar a su tripulación.
Pero a los diez minutos de ser rescatada ésta, la proa del Salem se hundió en el mar y el barco se perdió de vista.
 (Senegal)

La tripulación del British Trident se sintió aliviada cuando la posible bomba incendiaria se sumergió bajo las olas. Ahora pusieron sus máquinas a toda velocidad, para alejarse de la catastrófica fuente de petróleo que emergía desde los depósitos del Salem. Sabían que su enorme carga valorada en 25 millones de libras esterlinas, produciría probablemente una de las peores mareas negras que el mundo hubiese conocido.
Casi como una advertencia del inminente desastre ecológico, una gigantesca burbuja de petróleo ascendió a la superficie del océano. Y allí se detuvo.
El Salem se sumergió más y más en el Atlántico, en aguas demasiado profundas para que cualquier submarinista pudiera llegar hasta él. Había desaparecido y se había perdido para siempre. Esto era indudable.

 (Ciudad de Dakar)

El día siguiente, la tripulación del Salem fue desembarcada en Dakar, la capital de Senegal. El capitán despidió a su agradable tripulación y se preparó para el interrogatorio en unas diligencias rutinarias sobre la pérdida del barco. Notificó a los propietarios del Salem, una compañía naviera recién constituida, que compartía la misma dirección en Moravia, Liberia, con otras doscientas compañías navieras, que su buque se había hundido. Informó a los propietarios del petróleo Shell International Trading, de Londres, que su valiosa carga se había perdido, por lo que tendría que reclamar la indemnización a los aseguradores.
El capitán formuló cuidadosamente su propia reclamación a la compañía aseguradora, 12 millones de libras por el Salem, menos de la mitad del valor de su carga. Después, en cuanto las autoridades de Senegal le dejaron el libertad, voló hacia su ciudad, Atenas. 

Al intentar los investigadores de los aseguradores descubrir algunas de las causas no explicadas en el hundimiento del Salem, un tripulante del petrolero dio un nuevo giro al problema.
Dicho tripulante, tunecino, apareció en París, gastando el dinero a espuertas. Declaró que el dinero que tiraba tan desaforadamente en los clubs nocturnos procedía de un premio de miles de francos suizos que le habían dado los propietarios del Salem.
Y una cantidad igual, según dijo fue pagada a todos los tripulantes que participaron en una conspiración de silencio pocos días después de que el Salem zarpase de la terminal de carga de petróleo en kuwaití, en Mena Al Ahmdi y saliese del Golfo Pérsico. El satisfecho tripulante pregonaba que los turbios hombres de negocios propietarios del Salem habían hecho su fortuna ofreciendo sus servicios para transportar el cargamento de petróleo desde Kuwait a Inglaterra.

El petróleo kuwaití había doblado su valor para un grupo de clientes situados a 30.000 kilómetros de distancia: las industrias de Sudáfrica. La mayoría de los exportadores árabes de petróleo mantenían una política común de antiapartheid contra el régimen sudafricano y se niegan a venderles sus productos. África del Sur compra el petróleo donde y cuando puede… y paga precios elevadísimos.
El tripulante insistía en que el barco había tenido un encuentro secreto con un petrolero sudafricano frente al cabo de Buena Esperanza, trasladando a éste su precioso cargamento y llenando después parcialmente sus depósitos para que no se elevase de modo sospechoso su línea de flotación. Entonces continuó su ruta como parte de una bien estudiada intriga. Se hundió convenientemente frente a la costa de Senegal, punto más próximo de desembarco después de salir de las aguas de Sudáfrica.

En Atenas, el capitán del Salem rechazó las gratuitas alegaciones de su tripulante como un cuento de marinero, encaminado a añadir pimienta e intriga a una triste pero plausible explicación de la pérdida del petróleo. El Gobierno sudafricano mantuvo un discreto silencio.
Pero los investigadores del seguro tenían ya fuertes sospechas fundadas de que el Salem había tardado más de un mes en llegar a la costa de Senegal desde Kuwait. Hubiese podido cubrir esta parte de su viaje en solo tres semanas. Muchos de ellos decían que aquella pérdida de tiempo sólo podía explicarse por una desviación intencionada de la ruta normal.

Es poco probable que alguien pueda resolver el problema del barco que pareció hundirse adrede. Los restos del Salem yacen a gran profundidad en las tormentosas aguas del océano Atlántico. ¿Se están vaciando lentamente y sin dejar señales sus depósitos llenos de petróleos por un valor entonces de 25 millones de libras? ¿O solo están llenos de agua de mar?

Fuente de Datos:
*Grandes Enigmas - Nigel Blundell

El Enigma De Las Momias De Llerena

(Torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada)
Llerena es una localidad de la provincia de Badajoz en la Comunidad Autónoma de Extremadura con un bello patrimonio artístico, entre los que se encuentran la Plaza Mayor y la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, construidas entre los siglos XIII y XIV . Ambas fueron, en el año 1964, protagonistas de unos descubrimientos sobre los que lustro y medio después, lloverían ríos de tinta.
Ocurrió que en dicho año de 1964, se intentaba localizar los restos de una antigua fortificación alminar, para lo cual se levantó el pavimento de la Plaza Mayor.
Durante estos trabajos aparecieron bajo el suelo una gran cantidad de huesos, cráneos y restos humanos. A pesar de que se dedujo de que se trataba de un antiguo camposanto, sobre el que se había construido la Plaza.

La conmoción que produjo en la población fue inmensa, pero lo sería aún más cuando procedieron a localizar la supuesta fortificación en el interior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, concretamente en el interior de una de las torres del templo. Para ello hubo que derribar un muro que taponaba una presunta zona muerta.
La sorpresa fue encontrar en esta zona muerta una entrada tapada, que tuvo que romperse para poder entrar.
Lo encontrado en su interior fue superior a lo que cualquiera hubiera podido imaginar. Centenares de cadáveres, algunos de ellos momificados, estaban repartidos por doquier y la mayoría mostraba extrañas posturas y expresión de horror o terror en sus rostros.

A pesar de que este nuevo descubrimiento conmovió doblemente al pueblo, la entrada a la oquedad fue tapiada de nuevo y de aquellos restos solo quedaron rumores.

Extrañamente la prensa de la época no recoge noticia alguna sobre el suceso, o al menos, no en las hemerotecas.

Ya en el año 1979, se procede a recomponer el Patrimonio Histórico y comienza la restauración en la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada. Nada más comenzar en la Torre, los restos tapiados quince años antes volvieron a salir a la luz.

De este redescubrimiento si existen noticias que varias publicaciones, aunque la hemeroteca que más contenido tiene es la de ABC.

DESCUBRIMIENTO DE LOS RESTOS

(Diario ABC de MADRID, viernes 6 de Julio de 1979. Pág. 43 –)

IMPORTANTE YACIMIENTO DE CUERPOS MOMIFICADOS (última hora).- Más de mil cadáveres han aparecido en una torre aneja a la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, completamente momificados e incluso alguno de ellos con vestiduras, que se han conservado en buen estado. Se han desplazado hasta Llerena (Badajoz) equipos de antropólogos de las Universidades Autónoma y Complutense, de Madrid y Barcelona, y en estos momentos se encuentras realizando el traslado de las momias a Madrid para someterlas al estudio del “carbono 14”.
Según los expertos que han acudido a estudiar este hallazgo, todavía es pronto para determinar la antigüedad exacta de las momias, hasta tanto no se tengan los resultados de los análisis pertinentes.
Este es, posiblemente, uno de los más importantes yacimientos de cuerpos momificados en Europa.
Los cadáveres aparecen en actitudes de haber sufrido una situación terrorífica, con las manos abiertas y las manos crispadas.
Es curioso apreciar que en el lugar se hayan encontrado algunos documentos cuya antigüedad no es superior a los seis años, y también encontrado cerámicas y vasijas de una antigüedad incierta. Se especula sobre la posibilidad de que estos objetos hayan sido llevados a este lugar por ratones o pájaros rapaces.
El descubrimiento se produjo mientras se realizaban, por la Dirección General de Bellas Artes, unas labores de restauración y acondicionamiento de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada.

DOS MIL CADAVERES, SEGÚN EL ALCALDE DE LLERENA-Cuando se procedía a desmontar la techumbre de la iglesia, se desprendió un tabique de la escalera de la torre adosada a la iglesia y apareció lo que puede ser la escalera de la construcción primitiva de la torre, antigua mezquita, con unos dos mil cadáveres, según el alcalde de la ciudad, José Vázquez.
Esta escalera fue tapiada al construir un nuevo acceso a la torre, en el siglo XVII-XVIII, cuando se edificó la iglesia, por lo que se puede suponer que los cadáveres son todos anteriores a esta fecha.
Los cadáveres, entre los cuales hay bastantes momificados, pueden pertenecer a dos épocas, una de la que solo se conservarían restos de huesos, y otra en la que hay cadáveres momificados, algunos con sayos, en posiciones que permiten creer que no fueron enterrados, sino encerrados en el lugar.

OTROS HALLAZGOS.-También ha sido hallado entre los restos un escrito en el que explica que allí yacen veintisiete combatientes de la guerra de 1716 (0 36), así como crucifijos y sombreros de tres picos.
Según ha manifestado a Efe el alcalde, existía en la torre una mirilla por la que los antiguos monaguillos miraban hacia la estancia donde se podían ver varios huesos, que según la tradición popular, pertenecían a antiguos trabajadores de la torre.
También manifestó el señor Vázquez que Llerena fue sede de un importante tribunal de la Inquisición, que actuó contra los iluminados, y cuya jurisdicción llegaba hasta Asturias.
Cuando fueron encontrados los cadáveres, por desprendimiento del tabique, las autoridades provinciales lo pusieron en conocimiento del Instituto Antropológico de Madrid, que desplazó a un equipo a cuyo frente estaba la doctora Rosario Calderón.

En esta primera noticia, se apunta a que la muerte de la mayoría de los restos posiblemente fue producida por actos violentos, ya fueran combatientes de la guerra (los más recientes), o como víctimas torturadas de la Inquisición, (más antiguos), según declaraciones del alcalde de la localidad.

LA NOTICIA CONTINUA APUNTANDO A LA INQUISICION

(Diario ABC de Sevilla, viernes 6 de Julio de 1979. Pág. 45 –)

SE CREE QUE PUEDE TRATARSE DE LOS RESTOS DE LA ACTUACIÓN DE LA INQUISICIÓN EN LA LOCALIDAD PACENSE.- (Crónica de nuestro corresponsal por teléfono).-Este hallazgo –como era de presumir- ha desatado no pocas imaginaciones ingenuamente desaforadas en el contexto de nuestro tiempo. Hay incluso quien ha llegado a interrogarse: “¿Posible holocausto extremeño?”
Más juicioso resulta volver la atención hacia el pasado histórico de la ciudad, que descifrará muchas aparentemente inexplicables claves. Así, es importante recordar que Llerena fue punto residencial de la Inquisición. Su viejo palacio se conserva todavía y puede visitarse.

EL PROCESO DE LLERENA.-En Llerena florecieron con entusiasmo las sectas de los “Iluminados”, que dieron lugar a un ruidoso proceso, por el que fueron llevados a la hoguera la mayoría de sus miembros. Prosperó esta secta de 1570ª 1582. Casos similares ocurrieron en Toledo, Córdoba, Lisboa y Sevilla. En documentos antiguos se conservan los nombres de los encausados en el proceso de Llerena. Hay noticias así mismo de que algunos de los autos de fe tuvieron verificación en la plaza de esta localidad.
En opinión de los expertos, se trata del mayor enterramiento de que se tienen noticias en la historia moderna de España y quizás de Europa. Algunos cadáveres aparecen en el interior del almiar en postura vertical, y extraña también que achacándose en principio estas muertes a la Inquisición, los enterramientos se hallan realizados en la torre que está adosada a la misma.

POSTURAS TERRORIFICAS.-También surge la pregunta de cómo se explican algunas expresiones de desgarro y dolor de algunos de los rostros. Muchos cadáveres aparecen en actitudes de haber sufrido una situación terrorífica, con las bocas abiertas y las manos crispadas. Junto a los restos también se han encontrado objetos como rosarios, vestiduras sacerdotales y vasijas.- T. RABANAL BRITO.

Según van apareciendo restos de huesos y momias va creciendo la certeza de que fueron víctimas del peso de la Inquisición. Se hace constar que Llerena fue importante sede de la misma. Se hace incapié en las horribles muecas y posturas de las momias, gritando una muerte trágica.

(Diario ABC de Sevilla, sábado 7 de Julio de 1979. Pág. 31 –)

LAS MOMIAS DE LLERENA POSIBLE TESTIMONIO DE UN ENTERRAMIENTO COLECTIVO

CRANEOS EN PERFECTO ESTADO.-En opinión de los investigadores, los esqueletos encontrados, más de dos mil, pueden pertenecer a personas que no murieron por causas naturales, aunque este punto no puede ser confirmado hasta que finalice la investigación. Sin embargo, el emplazamiento de las caras y la posición totalmente anormal de las extremidades parecen descartar la muerte natural.
Los antropólogos Rosario Calderón, Vicente Fúster y Gonzalo Trancho, del Departamento de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid, que se han trasladado a Llerena para analizar los restos, han declarado que consideran el hallazgo muy importante y de una antigüedad que data del siglo XV en adelante. El número de momias puede considerarse, a su juicio, único en la península Ibérica, habiendo aparecido más de 600 cráneos completos.

A LA ESPERA DE LA INVESTIGACION.-Las primeras conjeturas suponen que los restos pueden pertenecer a dos épocas: una de la que sólo se conservarían los huesos y otra en la que hay cadáveres momificados, algunos de ellos con sayos, en posiciones que permiten creer que no fueron enterrados, sino encerrados en el lugar. Por otro lado se han encontrado 28 momias cuyas muertes fueron por disparos y, junto a ellas, un escrito donde aparecen el número 26 y el año 1761, así como crucifijos y sombreros de tres picos.
Por su parte, el doctor y catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona, Josep Pons Rossel, ha señalado que el depósito de esqueletos pudo ser originado por el enterramiento continuado de cadáveres en un periodo de tiempo largo. En relación con la posibilidad de que los cadáveres encontrados puedan estar ligados a la actuación de la Inquisición o a la guerra civil, el antropólogo mostró sus dudas al respecto, si bien reiteró que en estos momentos no hay una documentación suficiente para dar una respuesta científica. (Resumen de Efe y Europa Press.)

Cada vez se tiene más certeza de un enterramiento colectivo y va cobrando más peso la explicación de víctimas de la inquisición y de soldados muertos en batalla. Sin embargo, y dando un leve giro a sus declaraciones anteriores, el antropólogo Josep Pons Rossel deja abierta una puerta a la duda con respecto a dicha teoría. (¿Por algún motivo en concreto?)


EL CASO CONTINUA DANDO UN GIRO CASI DE 180º

(Diario ABC de Sevilla, domingo 8 de Julio de 1979. Pág. 27 –)

PARROCO DE LLERENA: “LA EXISTENCIA DE LOS CADAVERES MOMIFICADOS YA SE CONOCIA DESDE HACE AÑOS”

Badajoz.(De nuestro corresponsal.) Continúa en toda la región extremeña el interés despertado por la aparición de unos dos mil esqueletos, y algunas momias, en una estancia oculta en la torre principal de la iglesia parroquial de Llenera. Ante las variadas y dispares teorías sobre el origen de este enterramiento colectivo, hemos mantenido una entrevista con el cura párroco de la misma, que nos ha desvelado algo de su aparente misterio. En opinión de este sacerdote fon Manuel Martín González, que lleva más de veinte años al frente de la iglesia de Llerena, el asunto se ha tratado de una manera sensacionalista y absolutamente desproporcionada.
“Este descubrimiento, que conmueve al vecindario de Llerena y a toda España – dice el sacerdote -, no es nuevo, ni mucho menos. Ya desde hace muchos años se sabía que la iglesia contaba con un osario, adonde eran trasladados los vecinos enterrados en el templo y que por lo que fuera, eran retirados de sus criptas y mausoleos. Yo mismo me asomé más de una vez por un boquete abierto en la parte superior de la bóveda, a través del cual se podían observar los esqueletos…¡ Y no digamos los monaguillos!”

CAMPAÑAS SENSACIONALISTAS.-Además, nos dijo el párroco que en alguna ocasión anterior se habían producido derrumbes parciales de la bóveda y quedaron al descubierto alguno de estos esqueletos. Hace dos años unas emisoras de tendencia izquierdista montaron una campaña acusatoria sobre el mismo asunto.
Es probable que algunos de estos esqueletos fueran puestos de pie cientos de años después de ser enterrados. No sería el primer caso, ya que, como se recordará, el sótano de una iglesia de Madrid se encontró el cuerpo momificado de don José Godoy, que estaba cuidadosamente apoyado contra una pared.
“Se sabe, sin que se hayan efectuado minuciosas investigaciones –comenta el párroco-, que los restos depositados en este osario tiene una antigüedad, cuando menos de cuatrocientos años. Los papeles más modernos y otros objetos encontrados en el interior de la bóveda seguramente fueron arrojados por los monaguillos por uno de los boquetes. Al parecer, era una especia de juego.”

MUERTOS EN GUERRA.-Los arqueólogos y antropólogos que investigan el hallazgo han comunicado que se ha encontrado un documento en el que se afirma que cuarenta de los allí enterrados murieron en la guerra de 1716. Algunos de los esqueletos presentan orificios de bala y otros tienen atados a sus manos rosarios y crucifijos.

UN OSARIO EN LA IGLESIA.-La existencia de un osario en la iglesia de Nuestra Señora de la Granada de Llerena, era conocida por gente del pueblo, incluso por José Menéndez Pidal, manifestó a Efe el archivero de la catedral de Badajoz, Carmelo Solís. De la primitiva iglesia, edificada entre el XV y el XVI, solo queda la capilla de San Juan y una Portada. El resto es obra de finales del XVII al XVIII, mucho más amplia que la primera, por lo que cabe la posibilidad de que los restos encontrados fueran recogidos de las tumbas que pudiera haber en la iglesia o en los alrededores.
En el siglo XIX era común que los cementerios estuvieran en la iglesia o en sus alrededores, y en ciertos casos, cuando se realizaban obras, se procedía a levantar las tumbas, como en la catedral de Badajoz, donde se procedió así en el siglo XVIII. Pero de que se procediese así en Llerena no consta en ninguno de los documentos conocidos hasta ahora, aunque buscaremos por si existiera.
En cualquier caso, para el archivero de la catedral de Badajoz la posible intervención de la Inquisición ha de ser descartada por dos motivos: la no sepultura en sagrado para los reos convictos del Santo Oficio y el elevado número de restos que en ningún caso se corresponderían con los juzgados culpables por la Inquisición.

El párroco de Llerena hace unas declaraciones que ponen en entredicho todo lo publicado anteriormente. Según parece todo el pueblo conocía desde antiguo la existencia de los restos, y él era uno de los protagonistas. También da una explicación ¿coherente? Sobre los mismos, pone ejemplos similares en otros templos y el archivero de la catedral de Badajoz descarta la posibilidad de que fueran víctimas de la Inquisición. Hacen incapié en la antigua costumbre de trasladar los restos antiguos de un lugar a otro, según la conveniencia del momento.

TAMBIÉN SE DESDICEN LOS ANTROPÓLOGOS

(Diario ABC de Sevilla, viernes 13 de Julio de 1979. Pág. 45 –)

SEGÚN ANTROPOLOGOS BARCELONES LOS RESTOS DE LLERENA SON DE EPOCAS DIFERENTES.

Barcelona,12 (EFE) La inmensa mayoría de los restos humanos hallados en Llerena proceden de inhumaciones diferentes, según un informe facilitado por los antropólogos de la Universidad de Barcelona, que se desplazaron a esta localidad para extraer y estudiar los cadáveres.
Aunque el estudio osteológico no ha sido realizado todavía, los cuatro antropólogos-Daniel Turbón, Jaime Beltrán, Clara García y Domingo Toja- dijeron que, por el estado de conservación se distinguen dos grupos; el primero compuesto por la inmensa mayoría, son huesos sueltos, desordenados, que, al parecer, han sido depositados en un osario.
Estos huesos presentan, a su vez, aspectos distintos en su conservación, siendo posible afirmar que proceden de inhumaciones diferentes. Entre ellos aparecen también restos de ataúdes.

OBJETOS ENCONTRADOS.-Respecto a los objetos encontrados, en su mayor parte en las momias, cabe destacar, a su juicio, el predominio de rosarios y fragmentos de páginas de libros con textos en latín y castellanos. También aparecieron dos bonetes, dos anillos, unos Quevedos y trozos de estolas.
Sobre la época a que pertenecen los restos, estiman que pueden corresponder a varias, desde la fecha imprecisa hasta el siglo XVIII.
“En ningún caso –aseguran- hemos encontrado en los esqueletos permitan suponer muertes violentas. El hecho de que algunas momias se encontraran en posición vertical, que ha dado lugar a variados comentarios, no quiere decir que ésa sea su postura original, pues se colocaron así en los primeros momentos del hallazgo para facilitar los trabajos.”
“Por último –aseguran-, ha de tenerse en cuenta que las expresiones descritas como de terror, o las posturas no naturales presentadas por algunas momias, pueden haberse producido, como es normal, durante el proceso de momificación.”

Los antropólogos e investigadores del caso restan importancia a los restos descubiertos y de alguna manera se desdicen en lo que declararon tras sus primeras investigaciones. Ahora tienen explicaciones para los gestos de horror de los cuerpos, las extrañas posturas de los mismos, e incluso al motivo por lo que yacían juntos más de dos millares.

LOS RESTOS PIERDEN SU IMPORTANCIA

(Diario ABC de Sevilla, viernes 27 de Julio de 1979. Pág. 33 –)

LOS RESTOS DE LLERENA NO SON TAN IMPORTANTES.-

Fuentes oficiosas próximas a la Subdirección General de Arqueología han afirmado a Europa Press que, en base a la información que poseen, los hallazgos antropológicos de Llerena (Badajoz) tienen una importancia muy relativa, y, desde luego, inferior a la que se le ha dado en ciertos medios informativos.
Las mismas fuentes han indicado que se trata de un conjunto de enterramientos reinstalados en la torre de la iglesia alrededor de 1789, al realizar obras en ella, y la antigüedad del depósito puede ser de algunos años más que esa fecha.
Finalmente, han indicado que, a la espera de los estudios antropológicos que realizarán especialistas en la materia, todo parece indicar que el conjunto de Llerena pertenece al siglo XVIII y que su mayor importancia va a residir en los amplios conocimientos de antropología física que resultan de una serie tan amplia de esqueletos.

Aún a pesar de que en un principio se definió el hallazgo como el de mayor importancia de España, ahora parece que la importancia es relativa.
El hecho del hallazgo fue cayendo en la laxitud de la memoria y casi olvidado.
Tal vez por motivos que se desconocen había intereses de que sucediese así.

PERO LOS RESTOS VUELVEN A “HABLAR” DE NUEVO

(El Periódico de Extremadura, 25/11/2008 JUAN JOSE Ventura.)
Estaba leyendo sobre las momias de Llerena y me entero, no sin estupor, que sufren un proceso de "saponificación". El asunto es bastante aterrador ya de por sí, pero el palabro tira de espaldas. Y nada tiene que ver con el ex alcalde de Cáceres, sino con una transformación que suelen sufrir los cuerpos cuando son emparedados. Al parecer, la grasa corporal de las momias de Llerena se torna en una masa de color gris y de tacto granuloso, algo que el estudioso extremeño Gonzalo Pérez Sarró ya advirtió en su momento y a lo que nadie hizo caso. Ahora parece que es una de las claves del misterio. Este descubrimiento corroboraría que los 6.000 cuerpos que están en la torre de Nuestra Señora de la Granada fueron encerrados allí en vida por la Inquisición.
Los crímenes contra la Fe eran castigados con brutal dureza y estando en la propia Llerena la sede de la Inquisición en 1501 no es de extrañar que se esmerara en dar un gran escarmiento. Alumbrados e Iluminados formaban una secta que aborrecía todos los signos externos del cristianismo. Fueron exterminados con artilugios de tortura medieval como la pera vaginal o anal, entre otras lindezas. Lo cierto es que si volviera la Inquisición no daría abasto en este planeta de adoradores a dioses paganos y mundanos. Así que aquellos disidentes llerenenses han acabado tras los años convertidos en ranas momificadas, trasunto de una época en la que la Fe no movía montañas, pero podías acabar sepultado por sus piedras hasta el fin de la historia. Refrán: Las momias de Llerena parecen de sapos una colmena.

Según estas últimas investigaciones, definitivamente los restos gritan que fueron emparedados vivos.
La Inquisición sale de nuevo a la palestra como causa de este macabro enterramiento y se comenta más ampliamente sobre los motivos de tan macabro acontecimiento, apuntando como posibilidad a una secta tenebrosa que existió en aquél tiempo y que fue tenazmente perseguida por la Inquisición: La Secta de los Iluminados.

LA SECTA DE LOS ILUMINADOS

A comienzos del siglo XVI llega a España una secta que se denominaba De los Iluminados o Alumbrados, asentándose en distintas localidades. Llerena fue una de ellas.

La doctrina de la secta iba en contra de la adoración y todo tipo de actos relacionados con la misma, tales como la veneración a las imágenes, el agua bendita, arrodillarse ante el Santísimo, la predicación católica, el ayuno, la oración, e incluso la cruz, la Biblia y la hostia. Sodomizaban a las mujeres en actos sexuales como penitencia, y los lugares sagrados eran víctimas de su profanación.

Dado que creció la alarma entre la población, que mayoritariamente deseaba librarse de tan maléficos convecinos, Llerena volvió, en 1570 a convertirse en la sede del Tribunal del Santo oficio.
Este tribunal ya se había instalado en la población en 1501 para, en 1516, trasladarse a Plasencia. De nuevo en Llerena, su mayor prioridad parece ser que fue dar caza a los sectarios y hacerlos desaparecer.


¿Son los restos encontrados de los maléficos sectarios, víctimas finalmente de la Inquisición? Y de no ser así: ¿A quiénes pertenecieron dichos restos?

Son numerosas las lagunas carentes de datos que lo rodean toda esta historia, ya no se sabe si por falta de más investigaciones pertinentes, o por que “algo” impide que salgan a la luz.
Yo simplemente me he limitado a transmitir las noticias de la época y la transformación que las mismas fueron sufriendo, y desde luego, la más determinante del final.

Cada cual que saque sus propias conclusiones.

Noticias:
*Hemeroteca ABC
*Hemeroteca El Periódico de Extremadura

jueves

Bruno Amadio, Cuadros Que Lloran

Este es el mapa de Alemania, y la zona coloreada en rosa corresponde a la región de Ruhr, la más industrial del país. Sin embargo esta proliferación industrial se vería seriamente dañada cuando en 1922 es ocupada por Francia como respuesta a los impagos por parte de Alemania que le habían sido impuestos en 1919, en el tratado de Versalles.



El tratado de Versalles fue un tratado de paz realizado al final de la Primera Guerra Mundial en el Palacio de Versalles, en Versalles, Francia, que puso fin al estado de guerra entre Alemania y los países aliados. En el mismo, y entre otras muchas disposiciones rezaba una, en la que Alemania aceptaba toda la responsabilidad de haber causado la guerra, comprometiéndose al desarmarse, y a realizar importantes concesiones territoriales y pagar indemnizaciones a los estados vencedores.


Según los resultados de las investigaciones realizadas por expertos de Mundo Parasicológico en este lugar de Ruhr habrían vivido la mayoría de los niños que en su día fueron pintados en lienzos por Bruno Amadio, también conocido por el pseudónimo de Giovanni Bragolin, cuadros que bastantes décadas después serían considerados como “cuadros malditos”.


De Bruno Amadio no es mucho lo que se conoce, y los pocos datos que se tienen son en ocasiones contradictorios. Tal vez este desconocimiento ha dado pie en cierta medida, a la leyenda que planea sobre este artista y sus cuadros.

Parece ser que nació en Venecia, según algunos entre 1890 y 1900, y según otros en 1911, formándose en la pintura como un clásico, aunque su obra sería considerada como mediocre y falta de talento. Se tiene conocimiento de que fue fascista, partidario de Mussolini y un entusiasta de la propaganda fascista, con la que llegó a colaborar con sus pinturas.

Luchó en el frente y esta experiencia lo traumatizó e impresionó sobremanera, ante el sufrimiento de las víctimas y de los niños que quedaron huérfanos e indefensos en la ciudad en ruinas.


Bruno Amadio

En 1945 Bruno Amadio se traslada a España y se instala en Sevilla, en dónde permanece durante largos años para posteriormente trasladarse a Madrid. A partir de este momento Bruno Amadio no ha dejado pista alguna. Nada más se ha sabido de él, aunque hay quien afirma que en la década de los setenta de traslada a Padua, Italia, y que su fallecimiento se produce en 1981.



Como consecuencia del impacto que le causaron las imágenes de la guerra, Bruno Amadio realiza una serie 27 cuadros que representan a niños llorando, y que serían conocido con el nombre de “Los Niños Llorones”.




















El modelo que posó para su primer cuadro de la serie era un niño internado en un orfanato, y Bragolin supo captar y reflejar todo el dolor y la tristeza que emanaban de él, impúber abandonado sin familia que lo amparara. El cuadro impresionaba y obtuvo todo el éxito que el autor ansiaba. Se hicieron de él múltiples reproducciones que se distribuyeron mayoritariamente por España, aunque también por diversos puntos del mundo.





















En este primer cuadro, Bruno Amadio oculta su nombre propio y firma la obra con el pseudónimo de Giovanni Bragolin. Posteriormente lo utilizaría en todas sus obras.


Todos estos cuadros tuvieron una gran acogida y se hicieron muy famosos en todo el mundo. La mayoría de los hogares contaban con una réplica de alguno de ellos, tal era la ternura y tristeza que transmitían los niños retratados en ellos. Poco se sabía entonces de que un día serían conocidos y denominados como “cuadros malditos”.





















Esta denominación sería lanzada como noticia en la década de los ochentas por un periódico británico sensacionalista, The Sun, según el cual, existía una gran cantidad de testimonios hechos por los bomberos aseguraban que en la mayoría de las casas a las que acudían por haberse provocado un incendio contaban con uno de estos cuadros, que por causas que desconocían siempre quedaban intactos.


La noticia causó un gran impacto, dado que eran muchos los hogares que lucían alguna de de estas representaciones. Incluso hubo testimonios de fenómenos extraños y sucesos inexplicables en torno a quienes los poseían.

Había testigos que narraban como se sentían apresados ante la triste mirada del niño, sintiendose incapaces de apartar la mirada. Otros aseguraban que desde que eran poseedores de ellos, misteriosamente desaparecían objetos que no volvían a ser encontrados.





















Todo ésto causó cierto terror colectivo, y la mayoría de sus propietarios optaron por deshacerse de ellos quemándolos, única y supuesta manera de acabar con la maldición, que según se decía, estaba encerrada en el niño.


La Leyenda

Dos versiones planean sobre la creación de “Los Niños Llorones”.


Una de ellas apunta a que los cuadros fueron realizados una vez que el pintor se trasladó a Sevilla, tomando como modelos a niños de casas de orfandad.


La otra, y según investigaciones realizadas por expertos de Mundo Parasicológico , a través de revelaciones en secciones de Ouija, cuenta que los lienzos se hicieron en 1919, en plena guerra mundial, cuyos modelos eran niños de orfanatos que habían perdido a sus padres y familiares durante la guerra


Pero las dos hipótesis coinciden que cuando las realizó, Amadio era un pintor mediocre que pasaba desapercibido, y vivía permanentemente frustrado porque su trabajo no era reconocido por la sociedad. Desesperado, y siempre según la leyenda, llegó a hacer un pacto con el diablo a cambio de que su obra fuera reconocida en el mundo. Como consecuencia, los lugares en los que se encontraran alguno de estos cuadros serían pacto de males y desgracias, víctima de incendios que arrasaban con todo menos con el cuadro, que siempre quedaría intacto. Esta maldición la llevarían consigo tanto los cuadros como sus reproducciones.


Y eso no es todo, al parecer las pinturas que hizo Amadio de estos niños, tienen escondido entre sus pinceladas a un demonio que devora al niño, (tal vez por eso lloraban). Se cuenta que si se gira el cuadro 90º se puede ver en algunos de ellos.


Esta es la muestra y que cada cual opine por sí mismo.

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