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viernes

La Mala Suerte Del Titanic


La mala suerte del Titanic

En 1912, la reputación del Titanic de trasatlántico de lujo de extendió por todo el mundo; ricos y famosos se apresuraron a engrosar la lista de pasajeros, ansiosos por ser los primeros en embarcar. Para asegurarse de que estos huéspedes especiales recibieran el impecable servicio que demandaban, el presidente de la White Star Line desarrolló una estrategia única: cuando estaba a punto de hacer su viaje inaugural, gran parte de la tripulación del Olympic se transfirió al Titanic para tener contentos a los pasajeros; muchos de ellos ya habían navegado en el Olympic y querían ser atendidos por la misma tripulación y por los mismos camareros.
El incidente del Olympic y del HMS Hawke, ocurrido un año antes se olvidó pronto. Hasta un año después, cuando su hermano más joven sufrió un accidente parecido en su viaje inaugural- Era el 10 de abril de 1912, y el Olympic se preparaba para zarpar de Hueva York en un viaje regular, cuando al otro lado del Atlántico, su gemelo Titanic se hizo a la mar. La historia de este viaje es de sobra conocida, pero el destino estuvo a punto de haber cambiado tras un incidente a la salida de Southampton: el Titanic tuvo muchas dificultades para salir del muelle, atestado de otros trasatlánticos e, irónicamente, su viaje inaugural a punto estuvo de no hacerse.



El Titanic zarpó y pasó demasiado rápido junto a dos barcos: el Oceanic y el New York, que estaban amarrados en el muelle, donde se estrechaba el canal. El New York se soltó de sus amarras y navegó a la deriva a un metro de la popa del Titanic cuando uno de los seis remolcadores que habían sacado al trasatlántico se enredó con uno de los cabos y tiró de él. La suerte evitó la colisión. Si hubiera chocado, el viaje inaugural habría terminado con un simple lamento en Southamptom, pero no fue así.


Superado el incidente, el Titanic se dirigió al puerto francés de Cherburgo, donde llegó al atardecer del día 10 de abril. Al día siguiente zarparon a primera hora hacia Queenstownm en Irlanda, donde embarcaron y desembarcaron pasajeros y correo, y puso rumbo a Nueva York. El 14 de abril de 1912, el Titanic se enfrentó a su destino al chocar con un enorme iceberg y hundirse en menos de tres horas. A 750 kilómetros de allí, el Olympic fue uno de los primeros barcos en recibir la desesperada llamada de socorro de su gemelo. Pero estaba demasiado lejos para acudir en su ayuda.

El terrible desastre del Titanic causó hondo estupor en la industria naval. El Olympic fue retirado del servicio y modificado en un intento por hacerlo más seguro. Algunos de los cambios que hizo la White Star fueron simples concesiones para que el público no se sintiera mal viajando en una réplica del Titanic. Las mamparas herméticas se ampliaron hasta diez metros para que llegaran hasta cubierta. Se añadieron más botes salvavidas, una medida que sí que era verdaderamente necesaria, porque en el Titanic no hubo los suficientes botes para salvar a todos los que viajaban en él.

miércoles

Olympic, Titanic y Britannic, Gigantes Malditos - El Britannic


El casco parcialmente construido del tercer barco de la clase Olympic sufrió las mismas modificaciones. Además de varias mejoras internas, se construyeron y diseñaron enormes pescantes en las cubiertas de las que colgaban 46 botes. Con 10 metros de eslora cada uno, eran los más grandes vistos hasta el momento y tenían espacio suficiente para albergar a todos los pasajero y la tripulación. Después de rigurosas pruebas e inspecciones, el tercer hermano de la flota estaba en condiciones de navegar con una última modificación: “Le cambiaron el nombre original de Gigantic, porque sonaba demasiado pretencioso y era como tentar al destino. Este tipo de ostentación pasó de moda cuando naufragó el Titanic. Y le llamaron “Britannic”.

El Britannic fue botado el 26 de febrero de 1914 con la idea de unirse a la ruta transoceánica del Olympic, pero la Primera Guerra Mundial alteró para siempre el destino de los hermanos gemelos del Titanic. Durante la contienda los trasatlánticos se convirtieron en transporte de tropas o en barcos hospitales para repatriar a los heridos a Inglaterra. La Marina británica requisó los grandes trasatlánticos. Primero fueron decomisados primero el Mauritania y el Aquitania. Después el Olympic se destinó a transportar tropas. En noviembre de 1915 le tocó al Britannic. Como el trasatlántico  seguía en los astilleros se decidió convertirlo en barco hospital. Equipado con tanto lujo como el Olympic y el Titanic, sus valiosos muebles y obras de arte fueron sustituidas por equipo quirúrgico y camas para 3.300 pacientes.


El Britannic entró en servicio el 23 de diciembre de 1915. Desde principios de año los aliados se veían envueltos en la desastrosa campaña de Gallípolli, y la zona representaba un gran peligro; estaba repleta de submarinos alemanes que acechaban en silencio, listos para torpedear barcos desprevenidos. También estaba llena de minas que se colocaban bajo el agua y eran imposibles de detectar por los barcos. En principio, los capitanes de los submarinos alemanes no atacaban a los barcos hospitales, claramente identificados, porque así lo prohibían los tratados firmados hasta el momento, Ambos bandos se adhirieron oficialmente a la Convención de Ginebra que declaraba que los barcos hospitales estaban protegidos de ataques, mientras se siguieran ciertas pautas. Así, además del personal médico del barco, sólo podían subir a bordo soldados heridos desarmados, y debían cambiar sus uniformes por trajes azules del hospital.
Según los historiadores, el Britannic incumplía ocasionalmente las normas transportando refuerzos médicos militares desde y hacia el frente, Aunque no era una violación directa de la Convención de Ginebra, el enemigo podía malinterpretar fácilmente sus actos. 
En octubre de 1916, un ciudadano austríaco que estaba siendo expatriado de Egipto a su ciudad natal, afirmó haber sido testigo del transporte de soldados en el Britannic. Cuando llegó a Austria no tardó en informar a las autoridades de estas posibles infracciones a la Convención. Tuviera o no relacione con esa denuncia, el caso es que el 21 de noviembre de 1916 el Britannic se hundió. El barco enfilaba el canal de Kea para recoger a pacientes heridos en Grecia y, de repente, una gran explosión sacudió el plácido amanecer. La tripulación corrió a los botes salvavidas; el capitán viró el barco hacia la costa sin darse cuenta de que ya se habían lanzado dos botes. La succión generada por las hélices en movimiento los arrastró hacia las cuchillas y los destrozó. Hubo 1.036 sobrevivientes y solo 30 muertos. El Britannic se hundió en tan sólo cuarenta y cinco minutos, así que pudieron morir muchos más, incluso la tragedia podría haber sido mayor si el barco sanitario, en lugar de dirigirse a Mudros para recoger heridos, hubiera estado de vuelta; entonces hubiera superado con creces el número de muertos del Titanic.
La White Star había perdido su segundo trasatlántico de lujo y otro gigante de los mares se transformó en leyenda.

(Hundimiento del Britannic)

A pesar de las mejoras hechas en el casco del barco, el Britannic se hundió en menos de una hora, casi tres veces más deprisa que el Titanic, y aunque los supervivientes fueron rescatados, los rumores y preguntas sobre el naufragio no se hicieron esperar. Todos se cuestionaban por qué se sumergió tan rápido, y lo que es más importante, qué provocó la explosión inicial.
Corrieron rumores de que fue víctima de un torpedo alemán. El Lusitania se había hundido sólo un año antes, y aunque los alemanes habían prometido no seguir torpedeando barcos, nadie les creyó.
Hubo un cruce de acusaciones entre británicos y alemanes, incluso el corresponsal del periódico The Times en acusó a Alemania de hundir el Britannic para deshacerse de un barco que podría resultar un gran competidor en el tráfico de pasajeros después de la guerra. Berlín respondió sugiriendo que el Britannic transportaba personal médico de combate incumpliendo la Convención de Ginebra, y sospechaba n que llevaba una gran cantidad de personal militar a bordo, aunque seguían negando haber hundido deliberadamente el barco.
La precipitada investigación de la marina inglesa hizo poco por acallar los rumores. El informe final declaraba que los efectos de la explosión podían deberse a un torpedo, pero se inclinaba a que fuera una mina. El informe sobre el Britannic nunca se completó. Los funcionarios británicos encargados de investigar la pérdida del barco tuvieron muchos problemas. Los supervivientes fueron dispersados y repatriados rápidamente. Había pocos testigos y el informe oficial publicado dos días después fue muy básico.

 A pesar de la controversia, el naufragio del Britannic desapareció pronto de la conciencia popular, que se centró más en la muerte del emperador austríaco, Francisco José I Habsburgo-Lorena, marido de la famosa emperatriz Sissi y el soberano que había iniciado la gran guerra al declarar la guerra a Serbia. Fue necesario que pasaran más de sesenta años antes de que el Britannic volviera a acaparar las portadas de las revistas y periódicos y se revelaran mucho de los secretos que se había llevado a las produndidades.

El hundimiento misterioso

El Britannic nunca llegó a realizar un transporte de pasajeros: sólo navegó con tropas y heridos, y con sus 48ñ158 toneladas sigue siendo el mayor trasatlántico del mundo que descansa en el fondo del mar. Durante décadas, los misterios que rodearon su naufragio continuaron intrigando a los historiadores marinos. En 1975, casi sesenta años después del desastre, el oceanógrafo Jacques Cousteau decidió localizar los restos del barco. Al principio no logró encontrar el lugar del naufragio; no estaban donde dijo el Almirantazgo y se convirtió en toda una búsqueda. Por fin se localizó a 12 kilómetros de donde habían dicho. El extravío del Britannic por parte del almirantazgo podía haber sido accidental, pero algunos expertos señalan que también podría ser intencionado para seguir guardando algún secreto. Pero ¿cuál?

 (El Britannic bajo el agua)
Cuando Jacques Cousteau localizó finalmente al Britannic a 130 metros de profundidad, recostado sobre su estribor, se sorprendió de encontrarlo en perfecto estado de conservación en el fondo del mar. Cuando un barco se hunde comienza a deteriorarse, pero el Britannic seguía casi igual que el día que se hundió.
En los meses siguientes, el equipo de Cousteau usó la última tecnología submarina para explorar el barco fantasma. Cuando bajó al barco descubrió graves daños a babor, junto a proa, justo bajo cubierta. El Alcance y localización de la destrucción desconcertó a algunos expertos. Era mucho mayor de lo que esperaban su hubiera sido causado por una simple mina o un torpedo, provocando la especulación sobre una segunda explosión, esta vez desde dentro del barco. Esa teoría acrecentó los rumores de que e Britannic llevaba armas para los ingleses, pero para otros solo fue el resultado de un gran impacto causado al chocar con el fondo marino: el barco golpeó con el morro y las placas de acero salieron despedidas.
Sin embargo, la profundidad de la tumba marina del Britannic no permitió que Cousteau completara la investigación del naufragio, pues debido a las limitaciones técnicas de la época, tan solo pudo permanecer cinco minutos en el fondo. Para un barco de 270 metros no es suficiente tiempo para explorarlo convenientemente. El equipo de Cousteau salió del lugar con más preguntas que respuestas.

Posteriormente, en 1995, el doctor Robert Ballard y su equipo del Instituto Oceanográfico Woods Hole, famoso descubridor del pecio Titanic en 1985, regresó al lugar con un gran despliegue de equipos de nueva tecnología: llevó un submarino nuclear y dos vehículos por control remoto que podían examinar diferentes partes del barco al mismo tiempo. Bajo el pecio localizó sus cuatro chimeneas, pero no exploró su interior.
Las cámaras de control remoto grabaron detalles inéditos del gigante trasatlántico. Varias imágenes revelaron que había un gran número de ojos de buey abiertos. Entonces, los historiadores comenzaron a preguntarse por qué se dejaron así y si podrían haber ayudado al rápido hundimiento del Britannic. La explicación que se dio fue que el personal de enfermería dejó las ventanillas abiertas para airear las salas, Si hubieran estado cerradas quizás el barco se hubiera salvado. Posiblemente esta situación fuera el verdadero motivo de tan rápido hundimiento: todos los ojos de buey abiertos dejaban pasar entre una tonelada y media de agua por segundo. El Britannic se hundía 1 centímetro por cada 75 toneladas de peso añadido. No sólo tuvieron que enfrentarse a los daños, sino también a la inundación provocada por los ojos de buey abiertos.
Sin embargo no pudieron encontrar el ancla en la que estaría fijada la supuesta mina culpable del desastre. Era la prueba que proporcionaría una respuesta concreta a la pregunta más inquietante sobre el Britannic. ¿Lo hundió una mina o un torpedo alemán?

Algunos investigadores creen que el mar nunca revelará todos sus secretos y que la verdad tras las historias del Britannic y sus hermanos, el Olympic y el Titanic, seguirá rodeada de un halo de misterio. Otros lo rebaten afirmando que la verdad es conocida por todos; que los tres barcos fueron desafortunadas víctimas en la eterna batalla del hombre por doblegar el implacable mar.

Fuente de Datos: 
*"Los Gemelos del Titanic" - (Los Grandes Misterios de la Historia) - Edición de Bolsillo - Canal Historia.

jueves

Olimpic, Titanic y Britannic, Gigantes Malditos - El Olympic

(Olympic)

Los grandes trasatlánticos Olympic, Titanic y Britannic nacieron en la primera década del siglo XX, cuando este tipo de majestuosas embarcaciones dominaba el mundo. Los tres barcos, casi idénticos, tuvieron una existencia extraña y un final trágico. Incluso se llegó a hablar de naves marcadas por la desgracia. El final del Titanic y del Olympic está claramente documentado. Sin embargo, tuvieron que pasar cerca de sesenta años antes de que Cousteau y su equipo de intrépidos exploradores submarinos desvelaran qué ocurrió el 21 de noviembre de 1916, cuando el barco hospital Britannic explotó misteriosamente y se hundió en menos de una hora, en el canal Kea, en el Mediterráneo oriental. Se esperaba que los restos encontrados por la expedición en diciembre de 1975 pudieran responder a los muchos misterios que rodeaban el naufragio y poder así escribir el capítulo final del Britannic y sus famosos gemelos, el Olympic y el Titanic. Pero el puzle no pudo completarse hasta los años noventa.

En 1910, la oleada de inmigrantes que se dirigían al Nuevo Mundo convirtió los trasatlánticos en un buen negocio. El tamaño de los barcos que surcaban el Atlántico norte era enorme. Los armadores de la época querían espacio suficiente para el incesante flujo de pasajeros deseosos de llegar a Estados Unidos, pero también pretendían que fueran naves lujosas que los enriquecerían.  La verdadera riqueza, los ingresos seguros provenían de los acaudalados pasajeros de primera clase que atravesaban regularmente el océano por negocios o placer. En aquellos años, para atraer a esos clientes, las compañías de trasatlánticos como Cunard Line y White Star Line, competían ferozmente por construir los barcos más grandes y lujosos.
La Cunard dominaba el negocio de pasajeros en el Atlántico y era una de las compañías más importantes del mundo.

 (Pasajeros del Olympic)

En 1902, J.Bruce Ismay se convirtió en el director de la compañía White Star. A partir de 1907 en un intento de romper el dominio de la Cunard, decidió diseñar los barcos más grandes y lujosos, barcos de 45.000 toneladas y que serían los mayores del mundo con diferencia.


El nombre de esos grandes barcos eran: Olympic, Titanic y Gigantic, este último pasó a llamarse Britannic después de la catástrofe de su hermano gemelo.

El Olympic
En 1908-1909 comenzó en los astilleros de Harland & Eolff, en Belfast (Irlanda del Norte) la construcción del Olympic y del Titanic. El Olympic fue el primero en completarse. Se botó en los astilleros de Belfast el 20 de octubre de 1910 y sorprendió por su tamaño y opulencia, estrenó con orgullo el título de barco más grande del mundo.

 El Olympic tuvo su primer problema durante el quinto viaje cerca de Southampton, rumbo a la isla de Wright. Atravesando los estrechos canales de la zona, el barco fue adelantado por un buque de guerra, el HSM Hawke, que llegó a colisionar con el gigantesco trasatlántico. Su proa rasgó un costado del Olympic destrozando un grupo de camarotes de segunda clase. El accidente ocurrió a la hora de la comida, cuando la mayoría de los pasajeros estaban en los comedores y, milagrosamente, nadie resultó herido.

 (Comedor del Olympic)
Culparon al Olympic del incidente porque dijeron que iba demasiado rápido. Pero en la zona ya se habían producido otros accidentes entre trasatlánticos y barcos de guerra demasiado atrevidos que se acercaban demasiado.
Ambos barcos quedaron inutilizados tras la insólita colisión. El Olympic sufrió daños considerables y tardó seis meses en volver a estar operativo, lo cual retrasó la construcción del Titanic.

En enero de 1912, el Olympic sufrió la pérdida de una pala de la hélice de estribor y tuvo que volver al astillero en Belfast y de nuevo se retrasó la entrega del Titanic.

De estas fechas datan las únicas fotografías de los dos hermanos juntos.

 (Olympic y Titanic)

El Olympic navegó durante casi veinticinco años entre 1913 y 1935. En mayo de 1918, durante su vigésimo segunda misión, el Olympic se hizo famoso por ser el único trasatlántico capaz de hundir un submarino alemán. Por muy increíble que parezca y aunque el barco no era muy maniobrable, embistió a un submarino. El hundimiento fue el final épico de su carrera militar.
Unos meses después Alemania se rindió y el Olympic regresó a sus rutas comerciales habituales. Nunca recuperó su fama anterior a la guerra, pero continuó surcando los océanos varios años más, con sus apodos “El Viejo Confiable”, “El Gran Señor del Atlántico Norte” y “El fiable”. Pero el 15 de mayo de 1934 ni siquiera él pudo escapar a la maldición de los gemelos del Titanic.

(Olympic)

Ese día, a su llegada a Nueva York, el Olympic, por culpa de la niebla, alcanzó el faro Natucket que lo partió en dos, destrozando el barco y matando a siete miembros de su tripulación. El accidente fue el fin del trasatlántico.
En 1935 sus rutas finalizaron. El barco estuvo en Southampton seis meses, hasta que en septiembre fue vendido por 500.000 dólares a un miembro del Parlamento británico que posteriormente lo vendió como chatarra. Desmantelado entero y tras subastar más de cuatro mil quinientos objetos de su interior, acabó sus días. 

En la actualidad, los restos de los grandes interiores del Olympic son piezas sueltas que adornan varios hoteles ingleses.

Fuente de Datos: 
*"Los Gemelos del Titanic" - (Los Grandes Misterios de la Historia) - Edición de Bolsillo - Canal Historia.

miércoles

La Muerte De Anita Garibaldi -II

Huido de Italia tras haber sido condenado a muerte por el tribunal militar de Génova, Garibaldi desembarca en América en 1835, combatiendo durante cuatro años con los insurgentes brasileños contra la dominación portuguesa. En el verano de 1839, en el puerto de Laguna Dos Patos, el héroe se encuentra con Ana María de Jesús, a quien todos llama Anita.

 (Garibaldi y Anita en un cuadro de la época)

Entre los dos nace inmediatamente una pasión arrolladora. Para su amor no son obstáculos la diferencia de edad (él tiene treinta y dos y ella dieciocho años), ni el hecho de que la joven esté casada desde hace cuatro años. Desde ese momento Anita estará siempre junto a su compañero, compartiendo peligros y sinsabores, batallas, emboscadas, fugas y marchas forzadas, que no fue obstáculo para que tuvieran cuatro hijos y se casaran posteriormente.

Garibaldi vuelve a Italia después de años de batalla contra Uruguay al servicio de Argentina. Anita le ha precedido unos meses antes. En Italia Garibaldi está presente en la Campaña de Lombardía y en la defensa de Roma, siempre en primera línea.
 (Interior de la modesta vivienda de los Garibaldi)
 En 1849, Anita se reúne con su marido en Roma, precisamente en el momento crucial de la batalla que la joven república mazziniana está librando contra los franceses. Es una empresa desesperada: la república capitula y los garibaldinos abandonan –roma dirigiéndose hacia Venecia. Es una fuga larga a través de media Italia en la que son continuamente atacados por el enemigo que no cesa de tenderles emboscadas. Anita instiga a los hombres a la resistencia y grita su desprecio a todos los que abandonan la empresa. Está en avanzado estado de gestación, pero continúa mostrando una gran fiereza sin darse cuenta de los peligros, las fatigas y privaciones que van mermando sus fuerzas.
De los cinco mil que salieron de Roma, cuando llegan a San Marino son apenas doscientos. Los que no han caído en las emboscadas, han desertado o se han dispersado. La columna de supervivientes intenta llegar a la mar a bordo de trece embarcaciones, pero en las lagunas de Comacchio caen en una emboscada. Garibaldi y Anita se salvan a duras penas junto con unos pocos compañeros.

Anita, que se ha visto inesperadamente asaltada por la fiebre, y cuyo repentino malestar resulta más preocupante debido al avanzado estado de gestación en que se encuentra, quiere seguir a su marido a toda costa, que no quiere someterla a nuevas fatigas, pero ella le acusa de querer deshacerse de ella y abandonarla. Finalmente Garibaldi acaba por ceder.

 (En la embarcación)
En Cesenatico consiguen la forma de hacerse con una embarcación, pilotada de mala gana por un grupo de pescadores, pero en la noche del 2 al 3 de agosto, son casi todos capturados en la zona pantanosa de Comacchio por un bergantín. Garibaldi y algunos otros consiguen llegar a la orilla y llevar a Anita a tierra, la deposita en un campo de maíz. Anita siente que se muere pero no se desespera, solamente se preocupa por la suerte de su marido y de sus cuatro hijos lejanos.

Tras una primera parada en una cabaña, donde Anita es socorrida por la ciudad que habita en tan humilde morada, los fugitivos se encaminan hasta la alquería de la “Cavallina”, avanzando fatigosamente entre las marismas. Anita, montada sobre un asno, es sostenida por su marido. En la franja, la infeliz sólo puede beber un poco de agua.

Tras recobrarse un poco, se preocupa inmediatamente de su marido y le insta a que se corte su barba rubia que le hace demasiado reconocible. Igualmente cambia sus ropas por las de un campesino y es instigado, tanto como un deber para con su patria como para consigo mismo, a que deje a Anita al cuidado del médico del lugar, de probada fe republicana, y bajo la protección de sus amigos. Por el momento sería trasladada a la granja de Zanetto, y Garibaldi sería conducido a Leggero, al otro lado de la Laguna, pero ella insiste en que su marido no se separe de ella. Garibaldi, comprometido con ella por la gran inmensa deuda y reconocimiento que le tiene durante los años de lucha, accede a llevarla consigo hacia la Rávena, en donde les esperan otros compatriotas.

En la siguiente escala alcanzan el mar desde Comacchio. Anita yace sobre el fondo de la barca sobre un colchón que han puesto a su disposición probablemente los barqueros. Desde Comacchio continúan el viaje de agonía hacia el valle de Agosta. Garibaldi le limpia a Anita la saliva con un pañuelo de seda para poder apagar su sed, ya que no disponen de agua.
La agonía continúa durante varios días, presa de convulsiones y delirios, hasta que llegan a una granja en donde el doctor Nannini se percata inmediatamente de que la mujer está en las últimas. Su diagnóstico es fiebre perniciosa, o sea, malaria. Mientras la transportan, tendida sobre el colchón, por las escaleras de la vivienda para colocarla sobre la cama, Anita da el último suspiro. El doctor constata su muerte.

Confiado el cadáver a los propietarios de la granja, los hermanos Ravaglia, Garibaldi reanuda la larga fuga hasta Venecia.

Todo parece aclarado, pero  la especulación política a la que se vió sometido el caso, es las que esparce aquí y allá detalles inéditos, rumores y suposiciones, y la sombra del misterio continúa en el misterio.


Fuente de Datos:
*Anita Garibaldi - Grandes Enigmas de la Historia

lunes

La Muerte De Anita Garibaldi - I

Anita Garibaldi muere en los pantanos de Comacchio (Italia), en agosto de 1849. El General Garibaldi, a quien van siguiendo los pasos los “papalinis”, ni siquiera puede dar una sepultura digna a su esposa, sobre cuyos restos se entreteje una baja especulación. Corren los rumores más increíbles: se habla incluso de homicidio.

¿Cómo murió verdaderamente Anita?
 (Anita Garibaldi)
En los pantanos de Comacchio aparece semienterrado en la arena el cadáver de una mujer; la pobrecilla ha sido estrangulada, o al menos esto es lo que afirma en un principio el informe del médico legal. Se dan todos los elementos básicos para el comienzo de un escándalo político, y también para suscitar el interés de la gente. La fantasía popular se desencadena con mayor razón aún cuando se llega a descubrir que el cadáver no es el de una conocida, sino el de Anita Garibaldi, la esposa del Héroe de los dos Mundos. Es una noticia sensacional, un “escándalo” que agrada a mucha gente.
Sobre aquellos tristes restos se inicia entonces una especulación política, a la que el calificativo de “sucia” le queda bastante corto. Todos, sin excepción, juegan sobre el cadáver de Anita, acreditando las hipótesis más fantasiosas y absurdas. Cartas anónimas, reconstrucciones harto improbables, acusaciones sin fundamento, contraacusaciones igualmente risibles: es un juego sobre una carnicería, llevado adelante hasta la exasperación. Lo que está claro es que la verdad no interesa a nadie: lo único importante es enfangar todo lo posible al enemigo, o sea a aquellos que no ven en Garibaldi más que un aventurero sin escrúpulos, y que naturalmente no van a dejar pasar la ocasión de arrojarle encima un poco de lodo. En una palabra, todos andan peloteando sin el menor asomo de pudor, sobre el cadáver de Anita, contribuyendo a crear un halo de misterio difícil de disipar incluso a tantos años de distancia.

En este punto se inicia el escándalo sobre la muerte de Anita: el autor de la autopsia declara en un primer momento que la mujer ha muerto por estrangulamiento, y la policía acusa del mismo a los hermanos Ravaglia, que no obstante, son absueltos. Por su parte los “papalinos” afirman que quienes han matado a Anita han sido los “liberales”, a fin de librarse de tan incómodo fardo: mientras tanto, los liberales ponen en circulación una versión de los hechos, en virtud de la cual, Anita habría muerto estrangulada por la policía del papa. Para complicar aún más todo, se habla también de cierta cantidad de oro que supuestamente le habría sido robado a Anita, y el médico legal que había firmado la autopsia afirma que se ha equivocado: la mujer no ha muerto por estrangulamiento. ¿Entonces como murió?

 El descubrimiento
(Anita durante el paso del río Canavas)
En agosto de 1849, algunos muchachos encargados de cuidar el ganado juegan y se persiguen desde la playa. En un momento dado uno de ellos descubre una mano que surge de la arena y se detiene aterrorizado. El macabro descubrimiento es comunicado a los padres y posteriormente a las autoridades.
Se trasladan al lugar de los hechos el juez procesal Giuseppe Francesconi y el profesor y médico legal, Luigi Fuschini, que realizará la autopsia, en el curso de la cual extraerá del cuerpo de la muerta un feto de unos seis meses, de sexo incierto. Dado que el cadáver presente ojos y lengua salidos, y una laceración circular en el cuello, el médico legal declara que la muerte de la mujer se ha producido por estrangulamiento.
El 12 de agosto, el delegado pontificio en Rávena, informa al comisario pontificio el hallazgo del cadáver de una mujer y de su presunta identificación: “Extraída la arena que se extendía a una profundidad de medio metro, se descubrió el cadáver de una mujer de una altura aproximada de un metro y dos tercios, de una edad aparente entre treinta y treinta y cinco años, algo robusta, los cabellos separados ya de la piel y esparcidos entre la arena, eran de color oscuro, más bien largos. Se observó que tenía los ojos salidos y la mitad de la lengua también salida entre los dientes, así como la tráquea rota y una señal circular alrededor del cuello, señales inequívocas de haber sufrido un estrangulamiento. No se observó ninguna otra lesión en la periférica de su cuerpo; se apreció que le faltaban dos dientes molares de la mandíbula superior de la parte izquierda y otro diente, también molar, en la parte derecha de la mandíbula inferior. Seccionado el cadáver se encontró en estado de gravidez un feto de seis meses.
Vestía una camisa de lienzo blanco, una falda análoga de sournousm igualmente de lienzo, con fondo morado y floreado en blanco. No llevaba nada en pies y piernas, ni adornos en los dedos, el cuello o las orejas, pese a que estaban perforadas. Los pies mostraban que se trataba de una persona que era más bien de ciudad, ya que no presentaba callosidades en las planas.

La gran masa de personas que desfilaron de otros lugares limítrofes, no supieron identificar el cadáver. No pudo determinarse el color de la tez por estar el cadáver en descomposición, en cuyo caso no presenta su color natural, ni se creyó oportuno transportarlo a un lugar más público para su reconocimiento, en razón del gran hedor que despedía, por lo que rápidamente fue enterrado de nuevo.
Todo esto conduce a pensar que se trata del cadáver de la esposa de Garibaldi, tanto por las noticias que se tenían de desembarco en la zona, como por su estado de gravidez. No obstante se están realizando las averiguaciones oportunas.
Escribe el conde Lovatelli que Anita recibió cristiana sepultura y que fue enterrada en el cementerio local, entre la cruz mayor y la valla del huerto, a fín de que posteriormente pudiera ser localizada por Garibaldi.

Varias hipótesis sobre su muerte
De las investigaciones practicadas en el lugar, la policía deduce que la mujer se había detenido en la granja del marqués guiuccioli. El 14 de agosto los hermanos Ravaglia ven aparecer en su casa al inspector Zeffirino Socci, que les arresta por su supuesta complicidad en el homicidio de “desconocida”.
 (La Granja propiedad del marqués Guicccioli)

El sumario avanza rápidamente. En base a los testimonios del doctor Nannini, que constató la muerte de Anita, y de todos los que estaban presentes en el momento del fallecimiento, se vio con claridad que los Ravaglia eran inocentes. También el profesor Fuschini reconoció lo apresurado de sus conclusiones y declaró su error: consistió éste en haber atribuido a estrangulamiento las señales de una rápida descomposición en la zona del cuello, dónde el calor de la arena había actuado con más intensidad, provocando la marca de los anillos traqueales, los cuales no derivan más que el efecto de la avanzada putrefacción.
El proceso concluye con un veredicto absolutorio. El propio mando austriaco destacado en Bolonia lo acepta en pleno y solicita la inmediata excarcelación de los acusados. Estos ni siquiera podían ser castigados por haber dado cobijo a Garibaldi, ya que en la época de los hechos aún no habían entrado en vigor las órdenes en las cuales se recordaba a todo el mundo la prohibición de prestar ayuda, hospedaje o favor en cualquier forma a los delincuentes, y el deber de buen ciudadano de rechazarlos y de prestar toda clase de ayuda para descubrirlos y entregarlos a la justicia.

Reconocida en la proceso la inocencia de los Ravaglia, la propaganda papal hace divulgar la versión de una Anita muerta por la “canalla Liberal”. Según estas fuentes habrían sido precisamente los campesinos y los paisanos romañoles simpatizantes de Garibaldi quienes la acogieron gravemente enferma y la mataron para librarse de un personaje demasiado comprometedor.
 (Anita gravemente enferma en la granja "Le Madriole" del marqués Guiccioli)

Una vez consumado el delito, la habrían enterrado apresuradamente, tras haberla despojado de las joyas que llevaba encima.
La nueva pista adquiere cuerpo cuando monseñor Berdini recibe dos cartas anónimas en las que no sólo se da por cierto el homicidio de Anita, perpetrado por una secta de impíos, todos ellos amigos de Garibaldi sin principios ni religión.

Sin embargo y para enredar más el asunto, por la parte liberal también circula otra historia sobre el misterioso fin de Anita, por parte del escrito Bandi, ardiente garibaldiano, según el cual se decía como la pobra desgraciada fue atormentada en su miserable agonía y finalmente estrangulada por los agentes de la policía papal, cansados de llevar entre sus brazos a una moribunda, y deseosos de quitarse de encima aquella inútil y molesta misión.
 (Garibaldi en una de sus encarnecidas luchas)

Y así fue creído hasta el año 1859, en que una nueva versión dio un giro a como pudieron haber sucedido  realmente las cosas en aquella selva salvaje y desierta, que fue testigo de tantas escenas de horror en los días en los que curas y croatas volcaron todo su odio contra los garibaldinos errantes, rechazados por el mar y buscados hasta la muerte como si fueran bestias feroces.

Fuente de Datos:
*Anita Garibaldi - Grandes Enigmas de la Historia

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